¿Contubernio?
Varios periódicos locales se hicieron eco del comentario que reproducimos: La Comisión Nacional Antiviolencia propuso en su día multar fuertemente al Real Club Deportivo de La Coruña por concretas y varias infracciones graves, tales son haber facilitado un local ubicado en el estadio municipal de Riazor –que es de usted y mío, de todos los coruñeses y no de un señor en particular– a un grupo radical y violento. Y a continuación, el “estrambote” que pusieron los periodistas a la noticias, diciendo que sorprendía el silencio del alcalde que no toma medidas ni exige responsabilidades”. Se va más lejos cuando se añade la coletilla de que se supone que el Ayuntamiento no cede –¡por un euro al año!– el estadio al Deportivo para que, a su vez, preste locales a organizaciones violentas.
Desde luego, hay que tener pachorra. Es lo que nos faltaba, que unas instalaciones propiedad de todos los coruñeses sirvan de cueva a Alí-Baba para encrespados y vocingleros individuos. Y, claro, vienen las multas que acaba pagando el socio del Deportivo. ¿Todo ello a causa de un contubernio político? Y es que no ganamos para “desfeitas”.
Siguen cabreados los vecinos de A Gaiteira-Os Castros porque su petición de ayuda a los comercios de la zona ha obtenido del Ayuntamiento oídos de mercader. O sea, nada de nada. Y ello, a pesar de que las obras de la zona han generado amplio descontento y han servido, eso sí, para que algún descerebrado con ínfulas de capitán de yate pasee su cuerpo serrano por la calle en cuestión, presumiendo de “hacedor de la reforma”, mientras los industriales de la citada rúa las pasan canutas para hacer frente a los impuestos municipales, ya que se generó un pasado verano financieramente catastrófico por culpa de las malditas obras.
Y si creen que exagero, pregunten en la zona. Si la obligación del periodista estriba en reflejar el parecer del pueblo, diremos que el ánimo de los industriales de A Gaiteira, está por los suelos. Hay obstáculos para las personas con problemas de movilidad y etcétera.
