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Al principio mi pareció una noticia falaz. O una inocentada por adelantado. Pero releí y volví a releer los periódicos de Galicia: La Coruña estaba –está– a la cola de Galicia en gasto por cabeza. Y solamente Vigo, de las siete más importantes ciudades gallegas, recibe menos fondos por vecino. La que más, Orense (de allí es Feijóo). Y eso que don Alberto y don Carlos son amigos y conmilitones, porque de no serlo, estaríamos ya a la altura de Etiopía. Y es que si manejamos los datos que se nos ofrecen en función de los habitantes de cada ciudad gallega, quedamos los coruñeses a la altura de betún.
Es decir, que en el baremo de marras están positivamente por encima Orense, Ferrol, Santiago, Lugo y Pontevedra. Detrás de nosotros, Vigo. Dicho en román paladino: las dos más grandes e importantes ciudades de Galicia con mucho son arrumbadas lejos de la media autonómica. Díganme si no es para llorar. Dicho de otra manera: un habitante de Orense dispondrá para obras en su ciudad prácticamente del triple que un coruñés y un ferrolano, el doble que un ciudadano de Marineda. Y es que no hay nada como disponer del “alcalde amigo”, ese que le sonríe al señor Feijóo. Pero, eso sí, La Coruña puede seguir presumiendo del dudoso mérito de continuar con algunos de sus grandes proyectos durmiendo en sueño de los justos.
Léase: ría de O Burgo y metro ligero. Para la ría, ni un céntimo de euro en los presupuestos de 2014. Nada para limpiar los lodos, aunque se habían hecho promesas. Para el metro ligero, ídem de lienzo: cero patatero.
Así pues, el sueño de los coruñeses de conectar su ciudad con sus alrededores y zonas limítrofes por fía férrea, así como la posibilidad de contar con un casco urbano descongestionado, todo ello dormirá, una vez mas, el sueño de los justos, que es, precisamente lo que no querían “dormir” los coruñeses.
Algunos lectores me dirán que machaco demasiado, pero no lo haría si no me asistiese la más absoluta de las razones. Y soy periodista, no abrazafarolas.