POLÍGLOTA
Se le llama eso a quien habla varias lenguas. Peo no me voy a poner estupendo desglosando la palabreja, sino mentando algún ejemplo; a saber: Rita Barberá, la ínclita alcaldesa de Valencia, cuyo dominio del valenciano es asombroso. Aunque quizá equivocó el “caloret” de la primavera con un sofoco otoñal.
Pero no es la única alcaldesa políglota. Recuerdo el extraño discurso en “spanglis” que pronunció Ana Botella ante el Comité Olímpico Internacional (con aquello del café con leche). Ya lo quisiera para sí el Príncipe Gitano en su versión de “in the ghetto”, de inolvidable recuerdo.
Tampoco olvido al señor Aznar, aquel que dijo “hablo catalán en la intimidad”, aunque nunca se supo, ni explicó, con quien. Algo comprensible.
No dejo en el tintero a políticos que, hablando siempre en castellano, cuando intentan expresarse en su lengua vernácula dicen virguerías. Quizá conozcan algunos de por aquí, que hablan el grelorromano en el Parlamento gallego. O no.
