NO ENTIENDEN LA DEMOCRACIA
La crisis económica es pariente de la crisis política de los malos gobiernos y de la mala gestión de personajes incrustados en las principales instituciones del Estado. Los gobiernos, además, nos transmiten desconcierto sin capacidad de marcar objetivos coherentes para sacarnos del atolladero en el que nos metieron. Se hacen recortes que causan más dolor a los ciudadanos en nombre del ahorro, pero no recortan el gasto allí donde podría dar mejores resultados, no recortan en los gastos superfluos que hacen las administraciones, sobre todo en muchos ayuntamientos que siguen empleando mal los fondos en deshacer obras para hacer otras nuevas, por falta de preparación de sus dirigentes para gestionar prioridades y ahorrar para pagar el endeudamiento contraído, sin ton ni son, durante los últimos años con el consintimiento de los órganos de control, en todos los niveles, que tienen que exigir el cumplimiento de las leyes. Por ejemplo, los tribunales de cuentas no obligaron a que las administraciones presentaran los presupuestos y sus liquidaciones en el plazo que establecen las leyes. Leemos las declaraciones del Consello de Contas de Galicia, que muchos ayuntamientos llevaban más de 10 años sin rendir las cuentas, como si no fuera con ellos, que tienen el deber y la competencia coercitiva sobre ellos, bien directamente, o recurriendo a la justicia para evitar tamaño fraude de Ley. Gastar sin partida presepuestaria es ilegal, así se llenaron cajones de facturas sin pagar por más de 32.000 millones de euros. Pasa lo mismo con el Tribunal de Cuentas del Estado, reconocen que se tarda más de 5 años en revisar las cuentas de las instituciones. No es de extrañar que al socaire de esta inoperancia se desarrolle el despilfarro, corrupción y demás tropelías. Mientras no haya más disciplina en la cosa pública, los recortes por abajo a la clase media, no se saldrá de la crisis. El sistema social funciona, siempre que las personas públicas cumplen sus obligaciones en todas y cada una de las instituciones, cosa que no ocurrió. Nos deslumbraron los fondos de la UE y los créditos fáciles, sin que los gobiernos pensaran que había que devolverlos. Contrasta con aquellos gobiernos municipales de los años 80 al 90, con crisis, fuerte inflaccion y poco dinero hicimos una buena gestión.
