GUARDIAS NOCTURNAS
Las trabajadoras de Cuca están de imaginaria. No por orden de un superior, sino por supervivencia. Ayer comenzaron las guardias nocturnas para evitar que la empresa desmantele la fábrica y se lleve la maquinaria y con ella cualquier atisbo de que se pueda retomar la actividad industrial en esta nave. Llevan semanas de movilización continua y su ánimo no decae. Son conscientes de que la lucha se prolongará y que el éxito no solo depende de ellas, ya que precisan de la ayuda, la solidaridad, la implicación y la gestión de la sociedad civil y política. Garavilla ya tomó la decisión de trasladar la producción de Vilaxoán a O Grove. Los intentos del alcalde de Vilagarcía para que sus gestores cambiasen de opinión fueron infructuosos. Pero estas mujeres no se resignan. La manifestación de ayer les sirvió para pulsar el sentir de la sociedad arousana y, la mayoría, están con ellas.
