INTERACTIVIDAD
Entre las verdades de Perogrullo que se están reinventando en nuestra época está la de ser interactivos. Un gran descubrimiento donde se premia una actividad desarrollada con el otro y lo que es mejor con la cosa que llamamos televisión, Internet, radio, teléfono, etc. Hay que interactuar, nada de ser pasivos como si no lo llevásemos haciendo desde que el hombre es hombre. Por interactuar estamos aquí para bien o para mal.
Todo esto se debe a los gimnastas del modo de vida, a esas personas, psicólogos, entrenadores personales, opinadores en general, que se vomitan en la televisión y demás medios para así indicarnos lo que estamos haciendo mal en nuestra forma de vida, y que es mejor el contacto con el otro o con ese otro dibujo animado que la soledad o la pasividad. Todo está preparado para que sigamos una dieta ya no física sino también psicológica en aras de ser previsibles.
Digámoslo así, a la dieta mediterránea, siempre imposible por cara, se le corresponde un individuo que tiene que ser interactivo hasta en su casa; un concursante las veinticuatro horas, estar preparado para la llamada de cualquier medio. Juegos de póker de noche, concursos infames con foto fija, aparte de los concursos diarios, nos abocan a un frenesí mediático en el que nuestro cerebro está interactivo para enfrentarse interactivamente a todo un mundo interactivo.
La panacea de la curación, un poco como el fútbol en estos días; han logrado que todos los días tengamos fútbol en la televisión; la Liga empieza los viernes y acaba los lunes, a parte de copas y demás. Yo recuerdo ser interactivo desde pequeño, jugando a las chapas en la calle. Pero también que no era malo estar solo, incluso ser algo raro, en fin distinto. Ahora incluso nuestras vacaciones son interactivas, llenas de cultura, de guías, etc.
Dentro de poco los momentos más íntimos como desayunar podrán tener premio, el mismo sueño será objeto de concurso, en fin, podremos llegar a ser un anuncio interactivo. A la interactividad se le corresponde también el tan manido hoy en día mundo de los emprendedores, panacea para salir de la crisis y látigo de la cristiandad para convertir a vagos y maleantes.
