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Amigos: “Somos demasiado inexorables al juzgar a los demás, cuando nos creemos sin culpa; sólo el pecador debiera juzgar a los pecadores” (Jacinto Benavente). “Las riquezas las llevamos en el corazón. ¡Hay del que no lleve en el corazón las riquezas!” (Azorín). “No es valiente el que desafía a la muerte, sino el que impávido soporta la desgracia” (Massinger).
Hoy podemos analizar, la serie sobre la problemática del llamado Botellón, y sus consecuencias, tanto, de salud, y de orden público y en especial su incidencia, que tiene sobre los menores de edad, con un aumento del 37% en los mismos en el último año. Como principal objetivo, se deberían trazar unas líneas claras y que todos los integrantes en la disminución en esta problemática, actuaran al unísono, incluyendo los agentes judiciales, y policiales, para aminorar el problema, que no terminarlo, la dejadez, en la construcción de leyes adecuadas, la intervención de los agentes sociales y policiales con actuaciones blandas, apoyadas por supuesto con un articulado inadecuado y permisivo, hicieron que nuestros hijos e hijas, se hallan en un camino sin salida, por un lado se les prohíbe beber, fumar, y consumir otro tipo de drogas, ojo que digo otro tipo. Aquí hablamos de botellón, y como veis ahora hablamos de drogas, queridos amigos, que no os engañen, no hay botellón en el que no circule cualquier tipo de drogas, otra cosa es que los grupitos formados alrededor, de la música de moda puesta en un coche, todos la prueben, al 100%, esta comprobado que inicialmente en estos grupos de jóvenes poco iniciados  son más reticentes, pero en poco tiempo se animan a probar, ganan confianza en los demás, pierden la timidez y se dejen llevar, de tal modo que el coma etílico, mezclado son otros productos ingeridos, sobre todo estimulantes hacen que el sistema nervioso central se colapse. Y así un día sin pensarlo, bomm, ocurre lo que nunca debió ocurrir, los servicios sanitarios están siempre ahí, aunque a veces no llegan a tiempo.  Y sucede lo impensable, después no hay remedio. En el mejor de los casos, las neuronas están siendo agredidas sistemáticamente, y qué decir tiene, que su evolución para el desarrollo cerebral del individuo puede quedar gravemente tocado, para el resto de sus vidas. De todas maneras, estos adolescentes en su mayoría, ya viven inmersos en una sociedad alcohólica, en donde para pasar un rato de esparcimiento se tiene obligación de beber alcohol, y ellos imitan, de otra manera la costumbre social de sus mayores, y como son jóvenes, pues lo hacen multiplicado por cien. En resumen, está aceptado por todos, que el alcohol es una droga que todos aceptamos y consumimos, y como mayores podemos controlar su ingesta, en general, no pidamos a nuestros jóvenes, que sean moderados como adultos, porque no lo son, ellos lo hacen porque su problemática no es la de sus padres, es mas impulsiva, están comenzando a convivir en sociedad con sus iguales, por lo tanto hay que tratar el problema desde su perspectiva no de la de adulto.  Aquí, en Sanxenxo, últimamente, se esta convirtiendo como un haz de luz de efecto llamada y su proliferación es alarmante, lo que ingieren y se meten es tan agresivo y fuera de control, que ya no piensan, en los demás, coño, ni en sí mismos, porque la mercancía o es mala, o se ingieren cantidades, excesivas, convirtiéndolos en zombies andantes, tipo yenka, un paso para adelante dos para atrás, por lo tanto siempre vas atrás, pero en ese camino, destrozan todo lo que encuentran a su paso, sea animal, persona o cosa, cuando digo todo, es todo, convirtiéndose en un problema de orden público y ahí, sí que deben intervenir las fuerzas de seguridad. Tienen el derecho también como sociedad, a procurárseles, lugares de esparcimiento sanos, pero mayoritariamente eso no se les da, y buscan ellos mismos esos lugares, a veces insanos y lúgubres. La culpa es nuestra de sus mayores en general, del modelo de sociedad que le estamos dando, no penamos n ello, y por ahí hay que empezar, ponerse en su edad. Pero no interesa, hay demasiados obstáculos insalvables, ahora mismo, nosotros culpables, ellos inocentes que los obligamos por multitud de causas a actuar así. El botellón seguirá por tiempo indefinido, y los adultos de hoy no veremos su epílogo, veremos su expansión, día a día, con ojos incrédulos, sin darnos cuenta que todos y cada uno de nosotros, somos culpables, de que esto suceda, unos por no hacer nada y mirar para otro lado y los demás también. Mientras, vemos como nuestra juventud se degrada, y con ella el futuro de la sociedad, menudo legado reciben, de pena amigos, somos culpables y no tenemos respuestas. Un saludo, amigos.