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Los registradores de la propiedad han dicho que durante el pasado año se ejecutaron 41.000 desahucios y, según las cuentas de la propia banca, en los últimos cuatro años la cifra supera los 400.000. Son, pues, señora De Cospedal, alrededor de medio millón de ciudadanos (y me quedo corto) a los que desalojaron de sus casas por –en su mayoría– las malas prácticas de la banca, repitiendo los mismos argumentos de la Comunidad Europa.
En ese número de ciudadanos hay ancianos y niños; enfermos y embarazadas. Muchos fueron desalojados por las fuerzas del orden ante la mirada de niños con la misma edad de los que tiene, por ejemplo, Mariano, la señora vicepresidenta del Gobierno y la propia secretaria general y presidenta de la comunidad castellano-manchega.
A todo esto la respuesta del PP es “dar de hostias” según un tal Sigfrido –el no tiene culpa de su nombre– que nos recuerda la época de los nazis… palabro que usa con total desparpajo la secretaria del PP, que, no hay otra razón que lo justifique, no tiene ni p. idea de lo que significó aquel régimen –hermanado a la dictadura franquista– con tanta influencia en una época de triste recuerdo para los demócratas.
Así que nazis, eh. Así que sus señorías necesitan una red de seguridad de trescientos metros para salvarse del “escrache”.
Ellos sí que hacen un escrache a la soberanía popular. Y siguen con aquello de “la calle es mía” tanto para impedir la protesta ciudadana como para llenar de piadosas manifestaciones las plazas y rúas.
Tal vez recuerden que los suyos se agolparon delante de clínicas y consultorios insultando a sanitarios y pacientes que, dentro de las leyes en vigor, hacían uso de la norma que protegía la interrupción del embarazo.
Y, por favor, señor ministro de la porra: imponga el mismo cordón de “tranquilidad” en mi barrio para que en trescientos metros no nos despierten con cánticos y desplacen la feria de fiestas de los pueblos para que no moleste a los niños el del perro piloto o la verbena y, por favor, no rebajen más los derechos ciudadanos a la manifestación, la protesta o –qué razón tienes Manuel– lo que Orwell llamó la decencia cotidiana.
Ya lo saben: ellos hacen el “escrache” a miles de ciudadanos. Cuarenta y un mil el pasado año.