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Acabo de leer en varios periódicos que algunos reputados politólogos no descartan la posibilidad de que los acuerdos entre los distintos partidos volverá a ser imposible y nos aboquen a unas terceras elecciones. Eso sería el colmo, pero indica bien a las claras que la voluntad de negociar con el rival político brilla por su ausencia. Espero que el diagnóstico de estos expertos sea erróneo y que sus señorías, las que elegiremos este domingo, asuman el mandato ciudadano con responsabilidad.
El diálogo fluido es fundamental en las instituciones, sobre todo si están regidas por políticos de distinto signo. Además, qué bien queda en la teoría que poco lo practican, deben anteponer el interés general al partidista, particular y corto de miras.
Un ejemplo de esto último lo podemos encontrar en Vilagarcía. Resulta que dos organismos condenados a entenderse como el Puerto y el Concello hacen todo lo contrario. Y lo peor de todo es que ni se molestan en disimular.
El detonante ha sido el uso de la antigua Comandancia de Marina. Dicen desde la Autoridad Portuaria que el inmueble es de ellos y que así se ha establecido en un acuerdo oficial. Pero claro, como todo en esta vida tiene una segunda lectura, desde Ravella aluden a que el Ministerio de Defensa cedió el inmueble al Puerto en su día para que tuviera un uso público, como no podía ser de otra manera y, precisamente por ello, se dirigirá directamente al Gobierno central para tratar de gestionar su cesión.
Por un lado vemos como la entidad que preside Sagrario Franco se decanta por convertir este apreciado inmueble en sede de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Pontevedra que, a su vez, llevarían a cabo una serie de iniciativas de formación y emprendimiento. Y por el otro, tenemos a Ravella, que pretende reconvertirlo en un Centro de Salud que dé servicio a toda la ciudad. La excusa del Puerto es la creación de empresas y con ellas de puestos de trabajo. Suena bien en tiempos de crisis, pero a estas alturas de la película pocos dudan de que les valdría cualquier cosa con tal de llevar la contraria a la institución municipal y parece que viceversa. Están tardando en sentarse a hablar y explicar a la ciudadanía los porqués de cada uno de los usos pretendidos para la Comandancia.
Por lo de pronto, observo que si se cede este edificio a la AJE, por qué no a Zona Aberta, o a los clubs de fútbol, o a asociaciones y colectivos de Vilagarcía, que tambien tendrán iniciativas interesantes. Todos reclamarían su derecho a un espacio allí, no en vano se encuentra a dos pasos de la estación de autobuses, está en el centro de la ciudad, tiene al lado aparcamiento público y privado y todos los servicios que cualquier edificio oficial precisa.
Son los políticos los que se tienen que poner de acuerdo, pero si los informes técnicos así lo aconsejan, a Vilagarcía no se le puede privar de la oportunidad de tener un centro de salud moderno y acorde a sus necesidades en el corazón de la ciudad. Pero claro, para ello hay que ver el interés general y no el cortoplacista y electoral.
En defintiva, es una cuestión de prioridades.