El rebaño del miedo
Amigos: “El hombre justo no es aquel que no comete una injusticia, sino el que pudiendo ser injusto no quiere hacerlo. (Menandro de Atenas).
Señor Azul que sin contemplación, desde la cima de tu indignidad, vas a imponer tu terca voluntad, y con tu opinión medir nuestro criterio. Señor Azul que ciega la razón, deja sentir tu olímpico desdén, en su gestión hasta harto de saber tu realidad es solo confusión. Tú no puedes apreciar con propiedad el color de la cuestión, porque desde la barrera sueles ver toros que no son, ni parecen ser. Señor Azul de vicio criticón, sin dar la talla de profesional, señor Azul que lástima nos das, la mediocridad esta en tu corazón.
Señor Azul que sin contemplación desde la cima de tu indignidad, señor Azul sabemos tu intención, la frustración que te hace obrar así, señor Azul que lastima nos das, la mediocridad está en tu corazón. Si pudieras ver como sigue habiendo aún, gente que por ti y por mi no hace nada por amor, como actores se dedican a fingir su intención, sólo tienen tu amistad porque es parte de su plan, luego te abandonarán y así, serás tú el escalón que haga fácil ascender a la gente que te usó. Si pudieras ver toda esa falsedad nos envuelve a ti y a mi sin poderlo remediar, pero que agradable es, saber que tú, ves amor, ese engaño puede ser que te haga más feliz, confiando en su propio ardid. Y algún día tu veras si tenía yo razón, pues el aire que respiras es ficción. Después del tiempo carga con la cuenta de cambiar gobiernos y banderas y las políticas frecuentemente, traidoras miserables y embusteras, después que el tiempo monta en rayos láser, los precios galopantes de las cosas, la crisis el paro y tantas pozas, que tienen a la gente temerosa.
Empieza una campaña. Me da la impresión de que va a venir el circo de nuevo. Esta vez la mayoría de los concellos en la ruina técnica, a pesar del sangrado a sus ciudadanos, que ya no soportan ni un céntimo ni un minuto más, la palabrería barata, el despilfarro, la corrupción, el abuso de poder, la altanería. Y el despropósito de todo este circo. En la pista central siempre están los equilibristas y funambulistas haciendo de ese arte su oficio de uno para ti y cinco para mi, y a la buchaca. Estamos hartos de la mediocridad de todos los jefes de pista que presentan el mayor espectáculo del mundo, en verdad lo es, pero con la bandera del miedo a los demás, llenando foros, auditorios y casinos, con estómagos agradecidos. En realidad, son los fantasmas del miedo. Dinero y poder son sus metas.
