
El Villalonga vuelve a su hábitat natural, la Tercera División. A falta de cuatro jornadas logró ayer su ascenso tras la derrota del Porriño en Mondariz, lo que dio paso a una improvisada celebración. Fue en el Bar O`Spa, colaborador con el club. Se reunió la plantilla, el cuerpo técnico, los directivos y también algún aficionado. Corrió el cava, que desde que el sábado el equipo ganó en O Couto 0-3 ya estaba preparado para la ocasión. Hubo manteos a la presidenta Lorena González, al técnico Antonio Fernández y al capitán Saúl. La fiesta se prolongó de madrugada. No era para menos. La temporada del Villalonga, a la que todavía puede ponerle la guinda con el título, ha sido espectacular.
“Hemos sido líderes desde la primera jornada” recordaba ayer la presidenta con euforia contenida. “Ha sido un año increíble, desde el principio todo salió bien”. Para Lorena hay muchos “culpables” del éxito. Empezando por las dos personas claves en la configuración del equipo. “Carlos Bouzas e Isidro Barbeito, que acertaron con los fichajes”. Y tanto. Jugadores como el meta Iván Parada, los defensas Iván Renda y Santi, el centrocampista Bisti o los delanteros Javi Pazos. Diego Blanco o Alfonso, encajaron a la perfección. Otra clave para la presidenta fue el grupo humano. Jugadores que sumaron, que generaron buen ambiente en el vestuario. Por último pero no menos importante, Lorena destaca el trabajo del cuerpo técnico. “Nadie nos hizo sombra” dice con orgullo la presidenta. Tres temporadas le costó al Villalonga volver a la élite, donde en las dos últimas décadas se convirtió por resultados en el referente del fútbol arousano. Este ascenso hace olvidar sinsabores, como el descenso con 45 puntos, inédito en Tercera hasta la fecha. El quedarse a las puertas de subir hace dos años al encajar un gol prácticamente en la última jugada de la promoción entre terceros. Y también la decepción de la pasada temporada en la Copa. subcampeones a penaltis. Pero en Vilalonga han logrado invertir la tendencia.
Uno de los grandes artífices es el técnico Antonio Fernández. Colgó las botas mediada la pasada temporada y dio el salto al banquillo. “Esperábamos el ascenso después del sábado, sabíamos que era cuestión de tiempo. Ahora mismo tengo mucha emoción, toda la tensión que llevábamos acumulada en el cuerpo da paso a esto” explica el entrenador. “Es un muy buen año, irrepetible, muy difícil igualar los números que llevamos, creo que esto hay que disfrutarlo”.
Antonio Fernández no se frena con el ascenso. Quiere más. “Quedan cuatro partidos, tenemos que ser campeones, luego jugar contra el campeón del grupo norte, para ser el mejor gallego de Preferente. Y está la Copa. Aun hay objetivos”.
Para el ourensano afincado en Pontevedra, la clave del éxito del Villalonga ha sido “acertar con los fichajes y la humildad que tuvimos toda la temporada, con esa predisposición al trabajo que tiene el equipo para entrenar cada día”.




















