
La jornada de puertas abiertas programada por el Concello para que los vecinos del municipio pudiesen conocer las instalaciones de la guardería de O Revel, fue bastante más concurrida de lo previsto.
Y es que los padres que acudieron a supervisar el centro en el que a partir del día 4 de febrero podrán acudir sus hijos menores de tres años, se encontraron con más de un centenar de padres, de alumnos de Infantil y Primaria, que aprovecharon el acto institucional para iniciar un nuevo ciclo de movilización que tiene por objeto presionar a la administración para que resuelva los recientes problemas aparecidos con los terrenos de O Revel y que suponen un nuevo retraso en la construcción del mismo.
Con todo, y a pesar de la indignación de los manifestantes era patente, permitieron que el acto informativo se desarrollase con normalidad.
Así, dentro de la guardería convivieron durante más de media hora el grupo de gobierno —a excepción de la concejala de Servicios Sociais, que no acudió—, el personal que se hará cargo de la gestión de la guardería y los futuros usuarios.
Poco a poco fueron conociendo los detalles de la nueva Escuela Infantil, diseñada teniendo en cuenta la seguridad de los más pequeños, sus necesidades, sus prioridades y su cuidado.
Para ello incluye calor radiante en el suelo, camitas individuales para las siestas de los más pequeños, estancias libres de columnas, baños separados de las aulas por cristales, muchos espejos y patios exteriores. Unas instalaciones lujosas que convencieron a los más pequeños que acudieron a la visita y que ayudaron a que los ánimos de los padres se fuesen calentando poco a poco.
Mientras permanecieron en el interior de la guardería los padres de alumnos del colegio Cruceiro portaron pequeñas pancartas en las que dejaban constancia de su “decepción”, por todo lo ocurrido. Y dejaban entrever que están dispuestos a plantar cara a la administración para que dejen de “utilizarnos e de visitar o colexio con promesas que no fondo saben que non van a cumplir nunca”.
Por primera vez desde que comenzaron las conversaciones sobre el futuro colegio, los padres pidieron ayer a gritos la dimisión de Catalina González, a quien esperaron bajo la lluvia durante más de una hora. Pero no tuvieron suerte, la alcaldesa tardó en abandonar las instalaciones de la guardería y la concentración de padres tuvo que disolverse cuando llegó la hora de ir a recoger a los pequeños al colegio, momento en el que en O Revel quedaron sólo los dos coches de la Guardia Civil y el de la patrulla de la Policía Local.






















