
Otra jornada más de liga y otro partido que el Céltiga acaba con el casillero a 0. Y si no marca, como mucho puede pensar en el empate. Pero es que, para colmo, a sus adversarios, aunque estén en crisis como el Rácing Vilalbés, les cuesta muy poco hacer gol. Y es que el Céltiga se está desangrando en las áreas, que es donde se deciden los partidos. Y eso hace que la posesión de la pelota no le sirva absolutamente de nada. De hecho ayer tuvo más el balón que su rival, que por ocasiones hasta parecía no quererlo, pero quien tuvo el partido controlado fue el Vilalbés porque lo tenía justamente donde quería. Y ello gracias a que todos los ataques del Céltiga se morían al pisar área.
Y como a perro flaco todo son pulgas, a los diez minutos lesión de Carlos en un tobillo y cambio obligado, con lo que se quema ya una bala de la recámara de cara a la segunda parte. Y justo después primer gol del Vilalbés en un regalo. Un saque de esquina, despiste de marcaje y Kiko remata solo al fondo de la portería.
El Vilalbés tenía el partido donde quería sin haber hecho nada, y poco más hizo a lo largo del encuentro, pero tampoco le hizo falta.
La primera mitad fue equilibrada, sin apenas llegadas. La mejor oportunidad fue un disparo de Jacinto que atajó José Ángel. Todos los demás ataques isleños acababan en nada, ni siquiera en remate.
Los de Manolo Núñez se hicieron con el control de la pelota ante un Vilalbés replegado que esperaba una contra o un balón parado para sentenciar. Y de poco le sirvió al Céltiga ese dominio porque no puso en aprietos al portero local. Ni siquiera cuando el Vilalbés se quedó con diez por expulsión de López. El partido fue transcurriendo hasta que en un contragolpe sentenciaron los lucenses por mediación de Nico.






















