
La Xunta de Galicia ha aceptado a trámite las alegaciones presentadas por los responsables de la farmacia Canabal de Vilanova, la botica más antigua del municipio, con más de siglo y medio de vida, amenazada con el cierre debido al fallecimiento de su titular hace unos años.
Fuentes de la Consellería de Sanidade indicaron ayer que, actualmente, la administración autonómica se encuentra estudiando estos recursos presentados a la decisión del cierre, para el que se establece un plazo de tres meses para su resolución. El recurso, puntualizaron ayer, fue tramitado el 12 de diciembre, por lo que la Xunta tiene de margen hasta mediados de marzo para tomar una decisión sobre el futuro de la botica que se prevé definitiva, aunque esta podría llegar antes.
El establecimiento en Vilanova logró movilizar un importante respaldo vecinal el pasado mes, con una concentración a la que asistieron cientos de personas y más de 3.000 firmas ciudadanas entregadas a la administración en favor de la continuidad del negocio, que da trabajo a cuatro empleados.
Además, el Pleno de Vilanova aprobó por unanimidad una propuesta de apoyo a la continuidad del establecimiento.
La farmacia Canabal abrió sus puertas con anterioridad a 1860. En la década de los 30 pasó a manos de su última propietaria, Áurea Canabal, fallecida en 2006. El problema radica en que se trata de un caso en que la titularidad de la botica se traspasó a una heredera sin título de farmacia y que una antigua ley de 1860 permite extinguir la concesión a la muerte de esta persona.




















