El gerente de un club afirma ante un juez que las mujeres del local eran clientas y no trabajadoras
El administrador del club Montparnasse, C.V.S., se sentó ayer en el banquillo de la Audiencia de Pontevedra, acusado de un delito contra los derechos de los trabajadores por no tener dadas de altas en la Seguridad Social a empleadas. Declaró que “no sabía lo que hacían en el local”, que “no daba órdenes” y que las mujeres presentes “eran clientas” que acudían con sus maridos, al igual que testificaron algunas de las que ayer prestaron declaración.
La Fiscalía solicitó la clausura durante tres años de este club de alterne situado en la conocida como recta de A Goulla, en Meis. Acusa a su gerente de un delito contra los derechos de los trabajadores y pidió que sea condenado a tres años de prisión, al pago de una multa de ocho meses, a razón de ocho euros diarios, y a satisfacer a la Tesorería General de la Seguridad Social la cantidad que se determine en sentencia que no pagó por las cuotas de afiliación de sus trabajadores.
Según su escrito de acusación, un control policial realizado en el local en 2014 evidenció que tenía 12 trabajadoras de las cuales, nueve no fueron dadas de alta en la Seguridad Social y una no contaba con permiso de trabajo en España.
mismo testimonio
Aunque durante su comparecencia en la sala, estas mujeres negaron que desempeñasen actividad alguna en el local, la Fiscal insistió en que “cobraban una comisión por acostarse con los clientes” en las habitaciones habilitadas, lo que supone una “auténtica relación laboral”. Añadió que las mujeres “tenían un horario, obligaciones y condiciones”.
Por su parte, el acusado aseguró que “no sabía lo que hacían en el local”, que “no daba órdenes” y, al igual que declaró alguna de las mujeres, que “ellas eran clientas” que estaban tomando una copa “con sus maridos”. Una insistió en que estaba allí “voluntariamente”.
Frente a estos testimonios, el Ministerio Público y la Abogada del Estado insistieron en que el acusado cometió un delito contra los derechos de los trabajadores por no cumplir con su obligación y que estas empleadas realizaban funciones de alterne con los clientes en el local, “incitándoles a tomar copas”. Todas ellas proceden de Colombia, Paraguay, República Dominicana, Brasil, Rumanía y Venezuela.










