
Los vecinos del barrio de A Torre, en Vilagarcía, han querido hacer un buen uso de la democracia. En esta ocasión las votaciones no fueron ni para elegir presidente de la asociación de vecinos ni tampoco para alguna obra de mayor o menor calado en el lugar. A Torre votó ayer la modificación, en fecha, de uno de sus buques insignia y de identidad: Las fiestas de San Miguel.
Desde hace un tiempo la comisión de fiestas venía advirtiendo que muchos vecinos apuntaban a que estaría bien cambiar la celebración del día propio (30 de septiembre), a unas fechas que coincidiesen con el fin de semana. Desde el colectivo Alberto Piñeiro matizaba ayer que “sobre todo dende que atopar traballo está tan mal pois moita xente non podía pedir os días e, polo tanto, non podían disfrutar da festa como deberían. Ademais os rapaces van ao colexio e tampouco poden quedar ata tarde nas celebracións e iso non nos gusta moito”.
Lo que está claro es que, finalmente, la mayoría fue la que habló. El censo de convocados al peculiar “referéndum” ascendía a 202 personas, y de ellas fueron 119 las que quisieron ejercer su derecho a echar las papeletas confeccionadas a propósito en la urna.
Lo que se llevaba palpando en el barrio y en el boca a boca de los vecinos durante las últimas semanas fue finalmente lo que triunfó. Fueron 112 las personas que votaron a favor de modificar la fecha tradicional y aplazar la fiesta para el primer fin de semana del mes de octubre (este año 4, 5 y 6). Otros siete se mostraron reticentes al cambio, quizá los más nostálgicos con que San Miguel se celebre en su día.
Cabe recordar que las fiestas del barrio de A Torre son, sin duda, unas de las más populares en la capital arousana. Y es que la comisión de fiestas se afana año tras año en conseguir el mayor número de donativos para, así, poder traer a las mejores orquestas de Galicia que se dan cita para conmemorar al patrón del lugar.
La idea de hacer un referéndum vino de la propia comisión de fiestas al ser conocedores de que muchos vecinos, que aportaban igual su cuota para la celebración de las fiestas, no podían disfrutar de ella al coincidir estas en días laborables. “Sempre queres invitar a algún familiar a comer e desta maneira era totalmente imposible, así que por iso ao final a xente votou o cambio”, asegura Alberto Piñeiro.




















