
Con numerosas pruebas. Así ha presentado el Club de Remo Vilaxoán su alegación ante el TAD (Tribunal Administrativo del Deporte) por las presuntas irregularidades acaecidas durante el pasado Campeonato de España de bateles, después de que la Federación Española se declarase incompetente para poder resolver este conflicto.
A lo largo de 9 páginas, la entidad deportiva expone lo sucedido el 1 de mayo en la ETEA de Vigo, donde los jueces decidieron otorgar la Bandera en el Promesas Femenino al equipo vasco Orio a pesar de que fueron las de Vilaxoán las que entraron primero, defienden los arousanos. En primer lugar señalan estar en desacuerdo con la desestimación de la Federación, que “en ningún momento se entra a valorar si los hechos fueron tal y como nosotros los relatamos o no, ni se da versión alguna de lo acontecido. Simplemente se remiten al principio de veracidad de las actas arbitrales”, indica el documento.
Asimismo, apuntan varias supuestas irregularidades acaecidas durante la competición: “Que el Club Orio no pasó el control de embarque, que no hay fotofinish y que ha existido una diferencia de trato”. La explicación dada por los árbitros para la primera de estas apreciaciones es que “una de sus remeras se encontraba indispuesta”. Sin embargo, el Club de Remo Vilaxoán aporta en su alegación al TAD un vídeo en el que no se aprecia que “ninguna de las ocupantes del Batel de Orio síntoma alguno de indisposición”, hecho que certifican en otro documento varios de los clubes participantes y las opiniones vertidas por el representante de los clubes en el Comité de Regata, quien afirma que un árbitro no tiene potestad para decidir evacuar a un regatista sin ser en la zódiac, como manda el reglamento.
En cuanto a la carencia de fotofinish, aseguran que todos los medios estaban dispuestos para que funcionase, si bien no lo hizo y nadie les ha dado explicación de por qué. Además, se pregunta el club de Vilaxoán “¿cómo es posible que el árbitro pueda afirmar con tanta rotundidad que nuestro competidor fue ganador?”, cuando la diferencia fue de 35 centésimas, lo que en el mar supone tan solo 40 centímetros.
Los de Vilaxoán están dispuestos a llegar donde haga falta por recuperar lo que, mantienen, les arrebataron. Ahora sólo queda esperar la resolución del TAD al respecto.




















