
La Fundación Amigos de Galicia reparte anualmente más de dos millones de alimentos entre familias de toda la comunidad autónoma. Y es que tan solo en la comarca de O Salnés, el colectivo atiende a cerca de dos mil personas. Por ello, precisan de un lugar con capacidad para almacenar correctamente la mercancía y separar los productos lácteos del pescado.
Con este objetivo se hicieron con la nueva nave situada en la zona de Os Duráns, al lado de la estación de autobuses, que ayer fue inaugurada por el presidente de honor de la Fundación, el empresario vilagarciano Ramiro Carregal.
“Es una pena que no haya conocido esta iniciativa mucho antes”, aseguró Carregal, que es socio de la Fundación desde hace tiempo y que no vino a Vilagarcía con las manos vacías, sino con un buen cargamento de conservas que agradeció el responsable de Amigos de Galicia en O Salnés, Jesús Busto. “Esto sirve para variar la cena de los niños”, explicó.
El presidente de honor hizo un recorrido por las instalaciones, que tienen una superficie de 1.650 metros cuadrados y cuentan con una cámara de frío para la fruta con capacidad para 20.000 kilos. Asimismo, en la nave de López Ballesteros se ubicarán dos nuevos departamentos de la asociación, el Jurídico y el Psicológico, que supondrán un mayor apoyo y servicio a los usuarios de la entidad.
Cabe recordar que Amigos de Galicia no solo distribuye alimentos entre las familias, sino también en comedores sociales y asilos de toda la comunidad autónoma.
La inauguración de la nave marca también un nuevo paso en la profesionalización de Amigos de Galicia que, indicó Busto, recibe a los usuarios derivados desde los servicios sociales de los concellos.
El presidente de honor, por su parte, recordó la necesidad de que el empresariado apueste por Arousa, que definió como “la mejor ría del mundo, y eso que estuve en doce países” y apeló a su experiencia vital para incidir en que las crisis siempre pasan factura. Tras haber vivido varias guerras y situaciones económicas de todo tipo, Carregal concluye que este es “el momento más duro, aunque a las conserveras no nos afecta tanto”. Por ello avala la labor que realizan entidades sociales como la Fundación Amigos de Galicia.






















