
Victoria tan importante como trabajada la lograda ayer por el Xuven en O Pombal ante un Sammic ISB que fue un duro rival y cuya trayectoria negativa sorprende porque por Cambados han pasado algunos equipos con menor potencial. Una victoria que permite al equipo cambadés dar un paso enorme hacia ese play-off que ya ha dejado de ser un sueño y que ahora mismo se ve como una realidad muy palpable. Tener un balance positivo de 10 triunfos y 9 derrotas a estas alturas de la liga no es una tontería y hace que el conjunto amarillo suba como la espuma en la clasificación y en las apuestas.
Fue un partido especialmente complicado para el Xuven. Mike Callaghan y Alberto Rodríguez no estaban al cien por cien y pra colmo se lesionó Juanchi Orellano a los cuatro minutos. Un esguince en su tobillo derecho acabó con su partido. Tocaba redoblar esfuerzos y lo hicieron los locales, dominando la primera parte en un buen segundo cuarto. Pero en la segunda mitad las cosas se fueron complicando más de lo previsto. Los vascos mejoraron su defensa y el Xuven empezó a atascarse en ataque. Los tiradores no tuvieron su día y fueron los pivots y el base Erik Quintela los que tiraron del carro. Su asociación con Placide sacó al Xuven de un par de apuros.
Conforme el partido caminaba hacia el final se iba complicando más para el Xuven. Hasta tal punto que a algo más de dos minutos para el final el Sammic se puso a un punto (62-61) y no se puso por delante de milagro. De nuevo Erik y Placide se asociaron y de golpe el marcador se fue a un 65-61 que daba tranquilidad.
El Xuven no estaba jugando bien pero tiró de casta y personalidad, empujado también por su afición. Y tiró de acierto en los tiros libres, un aspecto este que resultó decisivo, con un 80% de acierto de los locales y un sinfín de errores de los vascos, a quienes ese mal porcentaje (9/16) le pudo costar el partido.
Y al final gran victoria dedicada a Christian, un niño cuyo repentino fallecimiento ha dejado helado al baloncesto arousano.






















