
El alcalde de O Grove, Miguel Ángel Pérez, no tiene previsto adoptar medidas disciplinarias contra el concejal del PP que estaba dispuesto a romper la disciplina de voto en el polémico Pleno en el que la aprobación del Cicri se quedó fuera del orden del día.
Carlos Otero, el edil popular que no comulga con el Cicri, reveló antes del Pleno que no iba a apoyar la propuesta, lo que generó un fuerte malestar en el seno del grupo mayoritario que sustenta el Gobierno local de O Grove. Sin embargo, el alcalde manifestó ayer, en declaraciones a Radio Arosa, que “non é o momento” de tomar medidas disciplinarias contra Carlos Otero, puesto que “estamos a vinte días do final do mandato”, que pretende agotar sin mayores contratiempos.
El regidor municipal admite que no le gustó la decisión de su concejal, pero descarta cualquier actuación que lleve consigo medidas drásticas, de modo que “as cousas van a seguir igual”.
Lo mismo ocurre, por tanto, con la representante de AMeca, Ayda Filgueira, quien también dijo antes del Pleno que iba a votar en contra, a pesar de que en las reuniones previas su postura era favorable al centro de interpretación de la carpintería de ribeira, un proyecto que ha levantado contestación social.
De este modo, el tripartito continuará oficialmente hasta que finalice la presente legislatura, aunque, de facto, está prácticamente roto desde la sesión plenaria de la pasada semana.
Miguel Pérez admite que los últimos acontecimientos políticos han despertado “un revuelo enorme”, pero entiende que ahora no es el momento de polémicas que considera estériles, porque el mandato está a punto de expirar. De hecho, subraya que “non temos ningunha decisión tomada ao respecto, porque non o creo necesario a vinte días do fin do mandato”.




















