Detenido un coruñés que molestaba en locales por atentar contra los agentes de la autoridad
La Policía Local de Riveira detuvo en la madrugada del sábado a un hombre de 55 años de edad y de A Coruña, identificado como J.A.L.L., al que lo acusó de los delitos de desobediencia y atentado contra la autoridad, y fue trasladado a la comisaría para que sean sus funcionarios quienes lo pasen el lunes a disposición del Juzgado de Guardia. Los agentes municipales de servicio nocturno acudieron a una llamada telefónica realizada desde un restaurante de la Praza de Compostela, en la que se alertaba de que un individuo estaba molestando a su clientela, y que al parecer ya lo llevaba haciendo incluso antes con la gente que se hallaba en otros locales.
Una patrulla de la Policía Local se personó en el lugar y se encontró con un varón que aparentaba estar bastante alterado y, según algunos testigos, esa persona se encaró con sus miembros. Estos últimos intentaron convencerlo para que depusiera su actitud negativa, que no le estaba beneficiando nada comportarse de esa manera y que, de lo contrario, se podrían ver obligados a detenerlo. Fue entonces cuando J.A.L.L. presuntamente agredió a un agente municipal que intervino en dicho desagradable incidente, por lo que tuvieron que reducirlo y esposarlo.
Seguidamente fue llevado hasta las dependencias riveirense de la Policía Nacional para proceder a su identificación y que fuera custodiado en sus calabozos hasta presentarlo ante la jueza. Cuando se hallaba en esas dependencias policiales, el ahora detenido empezó a encontrarse muy mal, posiblemente debido a su elevado estado de embriaguez, y se desvaneció en el suelo. Por esa razón, se solicitaron los servicios de una ambulancia del 061 con base en A Ameixida para proceder a su evacuación al Hospital do Barbanza, donde permaneció varias horas -siempre escoltado por agentes de la Policía Nacional- para someterlo a un lavado de estómago. Transcurrido el tiempo hasta su total recuperación, el detenido regresó a la comisaría de Santa Uxía, donde permanece en sus calabozos.




















