Bien por la nefasta situación laboral o por el incremento notable en la mayor parte de los impuestos municipales, lo cierto es que las cifras hablan por sí solas. El alcalde confirmaba ayer que el índice de morosidad se ha disparado en poco tiempo y que, en estos momentos, roza el 15%. “Una cifra muy alta, lo sabemos, y que también tenemos que tener en cuenta a la hora de realizar nuestras previsiones”, señala. Fole no comparó estos datos con otros ayuntamientos de la comarca. “El porcentaje de parados es más o menos el mismo en todos los ayuntamientos por lo que entiendo que el nivel de morosidad también podría ser en la misma línea”, matizó.
El regidor conservador se mostró especialmente crítico con el hecho de que, durante el mandato anterior de PSOE y BNG, “se tirasen por la alcantarilla más de tres millones de euros que no se llegaron a cobrar en impuestos porque habían prescrito. Fue una dejadez de funciones por parte del gobierno de aquel entonces”.
Es por ello que el alcalde haya ratificado su intención de aumentar la presión para que se cobren todas las tasas y no incurrir en perder unos ingresos que, matiza, sirven para la estabilidad presupuestaria de las arcas municipales.
Y es que el equipo de Tomás Fole insiste en que la gestión de los anteriores en el cargo fue “absolutamente nefasta” y que “lo que nosotros hemos hecho es dar la vuelta a una gestión económica nefasta y que dejó al ayuntamiento al borde de la intervención”.
Lo cierto es que no se descarta que el nivel de morosidad aumente aún más en los próximos meses. Cada vez son mayor número las familias que tienen a todos sus miembros en paro y que, por lo tanto, no podrán hacer frente a todos los gastos requeridos.




















