El accidente ocurrido el pasado viernes en Barcelona y que costó la vida al joven vilagarciano Alan Pastor Oubiña pudo deberse a un despiste de la propia víctima que no se percató del movimiento del camión que conducía su padre y quedó atrapado entre la puerta del vehículo y la pared. El joven había empezado a trabajar con su progenitor hacía un par de meses con el que salía de Galicia con frecuencia por cuestiones laborales para el transporte de marisos y pescados. El trágico siniestro que conmocionó Vilagarcía tuvo lugar en la madrugada del pasado jueves cuando al parecer el joven, de 22 años, hacía señas a su padre para evitar que chocase con el muelle en el que iban a descargar la mercancía. A pesar de que hasta el lugar de los hechos se desplazaron los Mossos de Esquadra, tres agentes de la Guardia Civil y una ambulancia nada se pudo hacer por la vida de Alan Pastor.
Los agentes de la Policía Autonómica de Cataluña pusieron el suceso en conocimiento del juzgado de instrucción en funciones de guardia y del departamento de Empresa y Ocupación de la Generalitat, en virtud del protocolo relativo a los accidentes laborales con víctimas mortales. n




















