
La lonja cambadesa consiguió cerrar 2015 manteniéndose en la línea de los 6 millones de euros, pero volvió a la senda del descenso al vender 110.000 euros menos que en el ejercicio anterior, debido a una caída de los precios pues la rula ofreció más cantidad de producto, con 1.840 toneladas.
La cambadesa es una de las más importantes de la Ría de Arousa, pero no ha vuelto a recuperar aquellas excelentes cifras registradas hace un lustro, cuando las facturaciones anuales se cerraban superando los siete millones de euros. Las caídas empezaron también con la crisis y a partir de 2011 empezó el descenso con dos años consecutivos –2012 y 2013– en los que se facturaron unos cinco millones de euros.
Hace dos ejercicios se logró una importante remontada, con más de 6,6 millones de euros de facturación y un precio medio de venta de 4,05 euros por kilo. Sin embargo, en 2015 se ha vuelto a bajar porque se cerró con 110.259 euros menos de ventas, aunque se alcanzó un precio máximo histórico de 125 euros por kilo. Los más parecido en la historia reciente de la rula cambadesa se registró en 2007, con 122 euros.
En el ejercicio que acaba de terminar también se detectó una subida del mínimo pagado, pero de una décima de euro, con respecto al anterior, y la media decayó, bajando hasta los 3,58 euros.
Cabe recordar que las ventas en lonja son la principal fuente de ingresos de la Cofradía y, de hecho, la mejoría detectada en 2014 se tradujo en que, por primera vez en un lustro, el Pósito cerró un ejercicio con beneficios, en concreto con 27.000 euros. No obstante, la entidad, como el resto de las de la Ría de Arousa, atraviesa un momento difícil y en estos años ha tenido que realizar importantes esfuerzos e incluso un ERE entre la plantilla de la rula, también marcada por la directiva anterior, según la actual, quien lleva más de un año al frente y le acusó de encadenar pérdidas y no buscar soluciones, así como de “hacer dispendios”.
A pesar de aquella buena cifra, el 2015 también ha sido complicado y uno de sus principales temores es tener que abonar los más de 100.000 euros que le exige Mar por una subvención recibida por el barco auxiliar Tragove.
Por el momento consiguieron paralizar la orden de apremio de Facenda, que les enfrentaba a un embargo en caso de no poder satisfacer con el requerimiento.




















