
El Arosa ya prepara al completo el play-off de ascenso. El brasileño Pedro Beda se incorporó ayer a los entrenamientos tras dar negativo en el test serológico realizado a través de la mutua federativa. El futbolista más determinante del Arosa regresa tras estar tres meses en su país y tendrá solo cuatro semanas para ponerse en forma. El domingo se lo dedicó a recuperarse de un viaje que se convirtió en una auténtica odisea, ya que duró casi dos días.
Lo inició el viernes de madrugada volando desde Campo Grande, donde tiene su residencia familiar, hasta São Paulo. Permaneció más de doce horas en el aeropuerto de Guarulhos antes de viajar a Madrid, ya que se han reducido el número de vuelos internacionales debido a la crisis de la Covid-19 en Brasil, que contabiliza más de un millón de casos. Beda llegó el sábado a mediodía a Barajas, allí lo recogió Fran Carrillo, que realiza labores en la Secretaría Técnica del Arosa y se hizo más de 1.200 kilómetros en carretera para traer a Beda a Vilagarcía. El sábado por la noche al fin, el jugador se instaló en una vivienda facilitada por el club justo enfrente del campo de A Lomba. “Fue un viaje muy largo, pero estoy bien”.
Cruzó el charco con la mascarilla puesta en todo momento en el avión y una vez llegó a Barajas también le tomaron la temperatura corporal y cubrió un formulario “con muchas preguntas”. Ni el jugador ni nadie de su entorno en Brasil estuvo afectado ni tuvo síntomas de coronavirus, por lo que ayer, una vez que el test serológico dio negativo, logró el permiso para incorporarse a los entrenamientos. “Aunque no estuve en una cuarentena obligatoria se cerraron muchas cosas en mi ciudad, como establecimientos o el transporte público, y se establecieron franjas horarias para salir a la calle por la noche”, explica Beda, que llevaba tres años sin pisar Brasil debido a que sus últimas temporadas se alargaron al disputar play-offs de ascenso. “Me ha venido muy bien a nivel mental volver a ver a mi familia y a mis amigos, lo necesitaba”. Incluso aprovechó el tiempo para poner en marcha un negocio junto a su hermano, una heladería ambulante de una franquicia. Regresó con las pilas cargadas en lo psicológico, pero sin ritmo de competición ya que su último partido con el Arosa lo jugó a principios de febrero. Fue en A Estrada, donde marcó su decimotercer gol en liga que le dio tres puntos a su equipo. Una lesión muscular y el parón por la crisis sanitaria cortaron de cuajo la que estaba siendo una temporada sobresaliente. Ahora deberá “arrancar” de nuevo en solo cuatro semanas. “En Brasil he podido ir al gimnasio a hacer algo de cardio y apenas he tenido contacto con el balón, aunque eso que no se olvida. Me preocupa más el aspecto físico, a ver como responde mi cuerpo. Espero que las cuatro semanas sean suficientes para preparar una final”.
Mantuvo el contacto con sus compañeros los tres últimos meses, aunque “desaparecía” del grupo de Whatsapp cada vez que no disponía de conexión Wifi. “Me vacilaban mucho por eso”. Pieza fundamental del vestuario, el delantero está también muy integrado en el club y ha regresado para ascender y quedarse. “Estoy muy bien en el Arosa, se ha visto ahora como han organizado todo a mi llegada. Mi idea la próxima temporada es seguir en España”.
Objetivo, sin lesiones
La mayor preocupación del cuerpo técnico durante estas semanas de preparación del play-off es evitar las lesiones, sobre todo las musculares. Rafa Sáez valora de forma muy positiva la primera semana de entrenamientos completada en A Lomba, “el equipo dejó muy buenas sensaciones, la gente está más suelta. Entrenar en A Lomba nos da mucho juego, estamos muy contentos porque nos permite hacer muchas cosas”. El propio Pedro Beda considera fundamental “que nadie se lesione y que lleguemos todos bien para ir a muerte, es el partido del año”.
Controlar cargas y esfuerzos en una prioridad en la preparación, que no dispondrá de ningún partido amistoso previo a la semifinal del día 19.








