
El Arosa tenía marcados en rojo en su calendario dos partidos del tramo final de liga. Uno fue el que jugó contra el Pontevedra, con la mejor taquilla de las últimas temporadas en A Lomba. El otro será el domingo. El derbi ante el Ribadumia. Un partido venido a menos. Y es que ha perdido la tensión del play-off, por el que estuvieron luchando ambos equipos prácticamente toda la temporada.
El Ribadumia, con 52 puntos, ya no puede alcanzar al Choco, que suma 59. El Arosa tiene 53 y el goleaverage ganado con los de Redondela, pero está en la posición undécima. Son nada menos que 6 los equipos que tiene por delante antes del cuarto puesto. La carambola que tendría que darse para llegar al play-off es tan rocambolesca como lo ha sido durante todo el año la lucha por esta cuarta plaza que no ha merecido ninguno. El Choco, que aventaja en 4 puntos a Bergantiños y Ribadeo, se ha visto beneficiado por los 3 que ganó en los despachos tras salir derrotado de Baltar de Arriba en la primera jornada.
Para el Ribadumia el partido de A Lomba el domingo (17.30 horas) es una preparación para la Copa, que ha pasado a ser su ambicioso objetivo en el desenlace de la temporada una vez alcanzadas las semifinales.
El Arosa jugará con menos emoción de lo que cabría esperar de haber ganado al Fabril, pero todavía agarrado al clavo ardiendo de sus opciones matemáticas. Esas cábalas que el domingo hacían todavía los aficionados más optimistas en el viaje de vuelta de Abegondo. Su objetivo es ganar y esperar que también lo haga el Deportivo B en Santa Mariña. Y es que eso significa alargar las cábalas hasta la última jornada. Algo que, curiosamente, fue el objetivo que se marcó la directiva esta temporada, el de pelear con los mejores hasta el final y tratar de colarse en el play-off si a tiro se pusiese.




















