
La Ría de Arousa se ha convertido en los últimos tiempos en el escenario de especies hasta el momento desconocidas y que están siendo objeto de estudio por distintos grupos de investigadores. Uno de los últimos hallazgos es un gasterópodo de unos 6,5 milímetros de longitud encontrado por miembros del Grupo de Estudo do Medio Mariño de Riveira. Un animal hasta ahora desconocido para la ciencia y que fue hallado sobre colonias de corales blandos, conocidas popularmente como “mano de muerto”, a unos 25 metros de profundidad.
El nuevo molusco ha sido bautizado como “Simnia jacintoi” en honor a la primera persona que observó esta especie y actual presidente del GEMM.
Los estudios se han llevado a cabo en colaboración con el “Zoological State Collection Munich” de Alemania, quienes encontraron ejemplares de esta misma especie en las costas de Marruecos. Los resultados del estudio realizado han sido publicados en la revista “Conchylia” de la Sociedad Alemana de Malacología.
Con esta ya son seis las especies de la familia Ovulidae que pueden verse en Galicia, cuatro de ellas descubiertas por miembros del GEMM. Hasta el 2010 tan solo se conocía la existencia de dos especies de esta familia en nuestras aguas, pero en ese mismo año se localizaron en diferentes puntos de la Ría de Arousa varios ejemplares de tres especies más.
La importancia de este hallazgo estriba en que dos de ellas, originarias del Mediterráneo, fueron encontradas por primera vez en el Océano Atlántico, obteniéndose además fotografías de los ejemplares vivos, hecho inédito hasta ese momento.
A mediados de enero, la embarcación del patrón mayor de O Grove, Antonio Otero, encontraba entre sus redes un tiburón anguila a doce millas de Sálvora. Se le denomina tiburón prehistórico o fósil viviente por su aspecto más propio de museo de ciencias naturales que le proporciona su cuerpo anguiliforme, sus aletas dorsales, pélvicas y anal colocadas muy atrás.
En realidad se cree que no ha evolucionado nada en 500 millones de años, lo que dice mucho de la perfección de este tiburón. Pese a que fue hallado a 700 metros de profundidad, vive habitualmente sobre los 1.500 metros de la superficie.




















