
El anuncio de la quita del 50% en las participaciones preferentes sentó como un jarro de agua fría a los afectados por esos productos tóxicos en O Barbanza y que desde el pasado 26 de diciembre mantienen un encierro indefinido en el salón de plenos del Concello de Boiro con la intención de recuperar sus ahorros. Lo que precisaban ayer era una inyección de ánimos, que tuvieron con la visita de representantes del BNG y PSOE que, más que explicarles el compromiso y solidaridad que tienen con ellos, dedicaron el tiempo a escuchar sus inquietudes, y fueron una terapia de choque para que algunos de ellos se desahogasen.
Pese a que muchos consideraron ese mazazo como una sorpresa, había algunos como Santos Saborido, que manifestaron que cuando decían que lo único que esperaban eran malas o peores noticias, se referían a esta medida que supone que quienes no recuperen su dinero por la vía del arbitraje “van a perdelo todo, pois os que gobernan teñen pasan o rodillo da súa maioría, como se estiveramos nunha dictadura”. Agregó que el futuro pinta muy negro y que el gobierno español no está del lado de ellos, aunque puntualizó que Novagalicia Banco aún no se pronunció ni se puso en contacto con ellos. Mientras no reciban una respuesta satisfactoria mantendrán los encierros para hacer fuerza “pois pese a que hai moita xente maior, aínda nos queda gasolina, e esto non vai morrer así” y que, si no atienden sus demandas, recurrirán a la vía judicial.
Las diputadas nacionalistas Rosana Pérez (Congreso) y Ana Pontón (Parlamento de Galicia manifestaron que los afectados no ven voluntad política por parte de los gobernantes de darles una solución aceptable y se sienten estafados. “Somos pequenos aforradores, non grandes inversores” fue una de las frases que más les repitieron los afectados durante su visita. El BNG calificó este asunto como “unha estafa máis que premeditada”, subrayó que los responsables de la crisis están en los bancos y en los gobiernos autonómico y estatal y espera que el problema se resuelva “lexislando noutro sentido”.
El diputado socialista Francisco Caamaño mostró su apoyo y solidaridad a los afectados de la comarca, como ya hizo hace meses en Rianxo, donde escuchó sus inquietudes. Aclaró que se trató de productos que se comercializaron durante gobiernos de diferente color político, pero que “a estafa se fixo tendo coñecemento dela baixo un determinado goberno”. Y agregó que trabajará conjuntamente con las plataformas creadas para hacer ver a quienes ahora tienen que tomar decisiones en torno a ello, que si hay dinero para rescatar a determinadas entidades bancarias para sacarlas adelante, “tamén deberíamos telos para compensar, indemnizar y buscar una resposta xusta para todas as persoas que puxeron os aforros da súa vida baixo a confianza dunhas entidades de crédito e un sistema de garantía público, e agora están en grave perigo”.




















