
A Armenteira, Meis, y su monasterio concentraron ayer los actos del día grande de la Romería da Virxe das Cabezas, una de las celebraciones religiosas más multitudinarias del municipio y comarca en la que la lluvia y, un año más, los carteristas, también hicieron acto de presencia.
El capítulo de incidencias fue abundante, aunque dentro de la normalidad, dado el gran tirón que ejerce la cita, con miles de fieles llegados de toda la provincia, una afluencia que este año, por ser algo menor, no dejó de ser considerable.
Hubo algún que otro mareo y, aunque los robos no fueron numerosos (hay constancia de dos sustracciones de carteras), resulta llamativa la denuncia de un hombre que asegura haber sufrido el hurto de su billetera, conteniendo alrededor de 500 euros. Un generoso botín de un solo golpe.
La lluvia también quiso su parte de protagonismo y durante la mañana acompañó aquí y allá, no demasiado profusamente, a alguno de los cientos de romeros que cruzan la Ruta da Pedra e da Auga hacia el templo. Una importante tromba amenazó al mediodía con estropear la procesión, aunque la imagen de la Virgen salió igualmente del recinto, para regocijo de sus devotos.
Eso sí, la confluencia de numerosos vehículos aparcados en fincas de las inmediaciones y el agua caída no solo ayer sino en los últimos días, hizo que varios de estos automóviles quedasen atrapados en el barro, con lo que fue necesaria la presencia de las emergencias para rescatarlas. Hasta A Armenteira llegaron en apoyo voluntarios de Protección Civil de Ribadumia.
La jornada central dejó imágenes para la tradición: Fieles portando figuras de cera en forma de cráneos y otros exvotos para pedir por la sanación de dolores o males de cabeza, una nutrida representación de autoridades políticas, cientos de jóvenes concentrados, desafiando al mal tiempo, en la acampada y fiesta de la juventud; pulperos y más puestos típicos que demuestran que esta cita en A Armenteira sigue en plena forma.






















