
La grave avería de la subestación de Vilalonga que, en algunos casos no permitió reestablecer el suministro eléctrico hasta las casi 24 horas, sorprendió con el cartel de completo a los hoteles de Sanxenxo y O Grove, abiertos durante las fiestas navideñas.
El primer balance de los efectos de este apagón llega cargado de indignación y de sensación de caos. El director del Gran Talaso Hotel Sanxenxo, Eliseo Villanueva, explica que muchos clientes “abandonaron la habitación y se fueron porque no podíamos darle el servicio que habían contratado con la consiguiente hoja de reclamaciones”. El establecimiento dispone de un generador, pero no pudo soportar el elevado número de horas que tuvo que estar en funcionamiento y a las siete horas se quemó. “Nos quedamos sin spa y con los mínimos de luz. La depuradora del acuario dejó de funcionar y el marisco murió. Las pérdidas son muy importantes”, advierte. Pero no solo eso, el restablecimiento del suministro normal en torno a la una de la tarde evidenció los daños causados en el material informático y eléctrico del hotel. “Lo que más lamentamos es el descontento de nuestros clientes”, apunta. Mejor suerte corrió el Hotel Carlos I, en este caso el generador aguantó las casi 24 horas sin suministro y permitió que el servicio a sus clientes no se resintiese. “Internamente nos ah supuesto un problema muy grave y un coste muy alto, pero a nuestros clientes pudimos atenderlos con normalidad”, apunta Leonardo López, director del hotel. Las incidencias eléctricas no son nuevas para los establecimientos hoteleros de Sanxenxo que desde Septiembre registran “constantes cortes de luz”, aunque no tan graves como el del viernes. “Ya hemos puesto varias reclamaciones en los últimos meses a Fenosa” advierte Leonardo López.
En O Grove, la situación no fue mejor. La directora del hotel Cons da Garda en San Vicente, Beatriz Castro, realizaba un primer balance de pérdidas de más de 6.000 euros. “La comida de los congeladores se ha estropeado. La cafetera y el ordenador se nos ha quemado . Ha sido un desastre y menos mal que no coincidió en Fin de Año”, apunta. “No teníamos ni cocina, ni horno... Y tuvimos que recurrir a las velas para iluminar. No es de recibo que en 2016 estemos con este servicio tan precario”, dijo.






















