
Sanxenxo vivió ayer una de las sesiones plenarias más concurridas de los últimos tiempos. Como era previsible, alrededor de 200 personas, entre afectados por las preferentes y padres de alumnos del colegio Cruceiro abarrotaron un salón de plenos que ayer se quedó pequeño.
La tensión, el enfado y la decepción de los presentes, afectados por dos temas de suma importancia, se dejó notar en varios momentos en forma de bruscas interrupciones del debate, que fueron soportadas con resignación por PP y VIPS.
Y es que aunque el grupo de gobierno votó a favor de la urgencia de la moción presentada por el BNG, esto no pudo evitar que Catalina González se convirtiese en el centro de la ira de los padres que llevan desde 2006 esperando un colegio que no llega.
Tanto la moción expuesta por la edil nacionalista Sandra Fernández Agraso, en la que hizo referencia detallada al largo proceso del centro educativo de O Revel, como una carta escrita por la abuela de una alumna y leída ayer por el socialista José Buezas, hicieron estallar a los presentes en un sonoro aplauso.
Tras permitir el debate, el grupo de gobierno facilitó que la moción del BNG saliese adelante. Los nacionalistas pretendían forzar a la alcaldesa a llegar a acuerdo con los propietarios de las parcelas antes de aprobar definitivamente el presupuesto de la Xunta y que la administración autonómica incrementase la partida de 150.000 euros prevista este año para el colegio.
Y aunque parecía que Catalina González no podía asumir tal compromiso, consciente de que el precio del suelo en O Revel va a ser el principal caballo de batalla de su negociación con la familia Velón, finalmente el grupo de gobierno dio su apoyo a la moción de los nacionalistas tras añadir un punto en el que se insta a los propietarios a aceptar el precio de 30 euros por metro cuadrado en el que fueron valorados los terrenos por los técnicos.
Pocos datos nuevos aportó ayer, pero a la alcaldesa hay que reconocerle la valentía de explicar la situación real del colegio, poco favorable, ante cerca de un centenar de padres.
Paz Lago, concejala de Educación, vivió la sesión plenaria de ayer como un espectador más. A pesar de las continuas alusiones a su gestión por parte de la oposición, la diputada eludió tomar parte en el debate y se mantuvo en absoluto silencio hasta el término de la sesión.
preferentes
PP y PSOE presentaron ayer dos mociones diferentes respecto a las preferentes y ambas fueron aprobadas por unanimidad. La de los socialistas fue mucho más dura que la defendida por los populares. Dulcinea Aguín solicitó que se garantizase la devolución de todo el dinero que los ahorradores tienen atrapado en preferentes y subordinadas y solicitó a la alcaldesa, Catalina González, que pusiese su cargo a disposición de los vecinos si los afectados no recuperaban sus ahorros.
Mucho más diplomática fue la moción del PP que, aunque contó con el respaldo de todos los grupos, recibió duras críticas, primero por llegar tarde y segundo por tratar de eludir la responsabilidad de la Xunta en este asunto. El PP mantiene así su postura de continuar con el arbitraje y rechazar la quita.






















