
Blas Charlín es posiblemente el principal representante de una nueva hornada de entrenadores de fútbol de O Salnés. A sus 34 años recién cumplidos le ha llegado la oportunidad de demostrar su capacidad en un equipo sénior, y no uno cualquiera. Se trata del filial del Pontevedra, con la repercusión que ello conlleva, y en una categoría tan exigente como la Preferente. Y sus primeros pasos no podían ser más firmes. Blas lleva tres partidos con el Pontevedra B y aún no conoce la derrota. Ha ganado el de casa y empatado los dos de fuera. Pero ni así tiene garantizada su continuidad al frente del equipo. Y es que el cambadés se hizo cargo del conjunto filial de forma interina cuando el anterior inquilino de ese banquillo, Manu Fernández, fue ascendido al primer equipo para cubrir la marcha de Nando. Blas dirigía al juvenil de División de Honor, de hecho sigue haciéndolo, y ahora el Pontevedra debe decidir en cual de los dos equipos lo sitúa definitivamente. Mientras tanto él afirma estar encantado con la oportunidad que le están dando y dice ser “un entrenador de club e donde me digan traballarei moi contento e agradecido”.
Blas Charlín inició su andadura como entrenador en el Pontevedra hace cuatro años y en cada temporada ha ido subiendo de categoría. En el club están encantados con su trabajo y por ello no han dudado en apostar por él. Y los resultados están ahí.
Reconoce que el cambio ha sido “moi grande” porque “No filial atopei moita profesionalidade e xogadores moi centrados aínda que son xóvenes” y destaca “a empatía entre adestrador e xogadores na forma de xogar”.
rival de los arousanos
Blas Charlín ha ido compaginando estas últimas semanas la dirección del juvenil A y del filial. Pero esta semana aún no sabe a qué equipo dirigirá. Si el club opta por mantenerlo en el cuadro juvenil de División de Honor tendrá que ir a Santander y se olvidará del filial. En caso contrario se volverá a enfrentar a un equipo de la comarca de O Salnés, en esta ocasión al Ribadumia (domingo, 12 horas). Y esto no es algo nuevo para él porque de los tres partidos que ha dirigido en el segundo conjunto granate, en dos ha tenido rivales arousanos. Comenzó con el Caselas, luego recibió y ganó al Unión Grove y el domingo pasado empató en A Illa contra el Céltiga en un partido que mereció ganar. “O Unión Grove é un equipo moi xoven, e ten moito mérito a súa aposta pola xente da casa. Aínda que pasen apuros farano coa cabeza alta e penso que este traballo vai a dar resultados no futuro”. Y algo parecido opina del Céltiga. “Sentinme moi cómodo na Illa. A afección está implicada co equipo porque tamén hai moita xente da casa”. Totalmente distinto es el planteamiento de su próximo rival, el Ribadumia. Y si sigue en el cargo, a la semana siguiente le tocará medirse al Portonovo. n




















