
Emotivo y sobrecogedor. Así fue el acto organizado por la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica do Barbanza el 29 de enero en el auditorio riveirense para homenajear a cinco integrantes del Comité de Defensa da República fusilados en la misma fecha de hace 76 años, así como a sus sufridos familiares. Se trató de rendir un merecido tributo a Manuel Fernández Sendón (piloto de la Marina Mercante de 30 años), Xosé Lijó Louro (chófer de 26 años), Eugenio Rodríguez Bilbao (médico de 32 años), José Sieira González (marinero de 37 años) y Julio Silva Vilas (barbero de 27 años).
El homenaje, que se celebró en la víspera del Día Mundial de la de la Paz, arrancó con los acordes del Himno de Riego o de la Segunda República para poner en situación al numeroso público asistente, entre los que se encontraban numerosos familiares de los fusilados y “paseados” en aquella época. De este comité también eran miembros Vicente Iglesias Rodríguez, dirigente de la CNT que fue fusilado el 9 de julio de 1937; y el sastre Manuel García Hermo, que fue “paseado” y enterrado en Lousame.
En ese ambiente, el presidente de la citada comisión, Xoán Hermida, realizó una exposición de los acontecimiento que rodearon los fusilamientos de acuerdo con la investigación histórica, con un relato desde los primeros días de julio de 1936. Su objetivo fue “botar abaixo a mentira e o esquecemento” y denunciar la violencia que política sobre todas las víctimas, tanto a los que fueron fusilados y “paseado”, como a los que echaron de sus trabajos, a los que sufrieron represión y a los que incautaron sus bienes.
Tras esa intervención, llegó el momento de los familiares. El nieto de Manuel García se colocó ante el atril para agradecer el homenaje e hizo una semblanza de su abuelo, que emocionó al público y a si mismo. Luego llegó el turno de una nieta y un bisnieto de José Sieira, Dolores y Francisco “Riaso”, que dieron lectura a las cartas de despedida que su familiar les envió a su mujer y a unos compañeros, respectivamente. Este turno concluyó con la lectura de la epístola que José Lijó le mandó a su madre el mismo día que lo fusilaron. Fue su bisnieta Uxía Valiño quien cumplió con ese cometido, mientras que un tío de ella, Joaquín, hizo un panegírico sobre su abuelo.
Los escritores Antonio Piñeiro y Manuel Cartea recitaron poemas, alguno compuesto para la ocasión y dedicado a los homenajeados y sus familias, y Javier López leyó una reflexión sobre la memoria y el olvido. Mini y Mero pusieron la nota musical con 5 temas propios para la ocasión, antes de que el Himno de Galicia pusiera el broche final al acto.






















