Galáns recuperó ayer el espíritu rebelde de mayo del 68, aunque lo hizo solo un poco. Y es que los músicos que acudían a tocar con sus acordeones no quisieron verse envueltos en las reivindicaciones de unos vecinos que, hartos de promesas del gobeirno, han decidido pasar a la acción con una fiesta protesta.
Por ello, las pancartas se quedaron relegadas a un segundo plano durante el concierto del grupo de acordeones de Alfonso Galbán. Además, los asistentes también pudieron disfrutar de la actuación de un dúo de baile.
Comenzó sobre las nueve de la noche pero fueron varias las horas en las que los vecinos de Galáns dieron rienda suelta a su espíritu reivindicativo a la par que “fiesteiro”.
Cerca de una veintena de personas se dieron cita en un centro cultural en el que las inclemencias meteorológicas también hicieron acto de presencia.
Y es que las instalaciones, con doce años de antigüedad, se encuentran en mal estado y sufren filtraciones. Este fue uno de los motivos de protesta pero no el único, ya que en Galáns existe una aldea que carece por completo de tráida de agua, lo que afecta a varios vecinos que tienen que hacer uso de pozos particulares.
Esta y otras deficiencias fueron puestas en conocimiento del gobierno municipal en numerosas ocasiones y tuvieron ya contactos con varios concejales sin que hasta el momento se diera ninguna respuesta satisfactoria.
Por ello la asociación de vecinos de Galáns y Elviña, que preside Antonio Abalo y que se puso en marcha hace poco más de un año y medio con la intención de dinamizar la zona.
Falta de respuesta
Lo cierto es que no es la primera vez que los vecinos de las parroquias y lugares del rural se quejan de la falta de atención del gabinete que dirige Tomás Fole que ahora, con esta nueva remodelación, espera poder atender mejor a las demandas.
Sin embargo la originalidad con la que Galáns ha decidido poner al mal tiempo buena cara sí que es novedosa en un municipio acostumbrado a las protestas en forma de cartas o concentraciones, cuando no se quedan en meras palabras. Ahora, los vecinos esperan que el acto sirva al menos para que les arreglen el centro cultural, donde quieren impartir varios cursos. n






















