
El descubrimiento ayer de una placa en una de las columnas de acceso al Paseo da Calzada puso el colofón a un mandato redondo para el Albariño y su fiesta en Cambados. El sello inmortaliza en castellano, gallego e inglés la leyenda que certifica a la celebración del mes de agosto como “Fiesta de Interés Turístico Internacional”.
Pero el presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen (CRDO) Rías Baixas, Juan Gil de Araújo, no se olvidó de recordar la declaración de Cambados como Ciudad Europea del Vino 2017, el otro de los dos mayores logros enoturísticos en estos últimos años. Fue su discurso el único escuchado ayer antes del descubrimiento oficial de la leyenda, a pesar de lo concurrido del acto. Lo acompañaron la alcaldesa, Fátima Abal; el concejal de Enoturismo, José Ramón Abal Varela, demás miembros del gobierno cuatriparito, el grupo popular en la oposición y bodegueros, almas de la celebración.
Trayectoria histórica
Gil de Araújo centró buena parte de su intervención en recordar la historia de la Festa do Albariño. Desde sus albores en los años 50, como competición privada entre bodegueros amigos, al evento de masas que es actualmente, público y diversificado. Tanto que, según el presidente del CRDO, lo que ahora “toca” es “cuidar a la fiesta para que no muera de éxito”.
Fue una de las llamadas de atención a los grupos políticos, a quienes trasladó una felicitación, personificándola en la alcaldesa y en la Corporación, “porque a ellos les ha tocado hoy ser historia”.
De los fundadores se acordó ayer también Gil de Araújo, al igual que de Manuel Fraga, de quien destacó su apoyo a la fiesta desde los años sesenta y la concesión de la que sería primera medalla de oro. El repaso histórico llegó al Capítulo Serenísimo, cuyos actos hoy están divorciados de los organizados por el Concello, pero que el dirigente del CRDO se encargó de reconocer y ensalzar, por haber traído a Cambados y hacer partícipes y embajadores de la fiesta a personajes de talla internacional.
La declaración de interés del año 77, la de renombre nacional que llegó en los 90, el Himno del Albariño y, ya en el siglo XXI, la organización del túnel del vino y las catas temáticas fueron otros de los hitos rememorados ayer. Un aplauso con el descubrimiento de la placa preludió un brindis de los presentes en A Calzada, como fin de acto.








