
La lluvia no pudo con la magia de la tarde de Reyes ni con las miles de ilusiones que iluminaban las miradas de los más pequeños. Padres, abuelos y nietos, además de grupos de amigos, se dieron cita en las calles de Vilagarcía para contemplar una Cabalgata que un año más fue espectacular y que tuvo el Salón Nobre del Concello como destino. Pero el trabajo de Melchor, Gaspar y Baltasar continuará hoy con la obligada visita a los residentes del asilo Divina Pastora y a las monjas de clausura de Vista Alegre.




















