
La lluvia y el frío, intensos por momentos, durante la mañana de ayer, no impidieron que cientos de personas se acercaran hasta la parroquia meisina de Paradela para participar y disfrutar de las fiestas en honor a San Gregorio y admirar el gran bollo pascual, uno de sus elementos característicos que, con el paso de los años, ya se ha convertido en un referente turístico más del interior de la comarca de O Salnés.
El bollo, de cinco metros de largo y algo más de dos de ancho, fue elaborado con los más de 6.000 huevos de casa que aportaron los vecinos durante los días previos.
Como si se tratase de un santo más, el gran bollo de Pascua de Paradela volvió a salir en la procesión en honor a San Gregorio seguido de decenas de personas que no dejaban de hacer comentarios y sacar fotografías con todos los dispositivos que la tecnología permite actualmente.
El gigantesco pastel estuvo tanto tiempo expuesto que al término de la misa de campaña pocos fueron los que se resistieron a probar un trozo del dulce que, además, resultó estar delicioso.
Muchos de los asistentes se quedaron en la fiesta degustando el churrasco que la organización asó en la zona para prolongar un evento que ya está consolidado como una de los más atractivos de O Salnés.
Desde la organización destacan la colaboración de los vecinos, ya que son ellos los que con sus aportaciones permiten que Paradela sea conocida, entre otras cosas, por su bollo gigante.
En este sentido, Fernando Silva, de la Asociación Cultural San Gregorio manifestó que “a verdade é que a xente pórtase moi ben, o que é de agradecer”, sobre todo en unos tiempos en los que las familias lo están pasando mal como consecuencia de la crisis económica.
La elaboración del bollo supone también un enorme esfuerzo, puesto que requiere de más de ocho horas de atenta elaboración para ofrecer un resultado agradable al paladar y ser digno de una ofrenda estelar para homenajear al santo, objetivo que este año también se ha cumplido.




















