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O Salnés

“Si queren a Cidade Deportiva terán que pagar os terreos”

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Araceli Padín vive con cierta expectación la campaña electoral en Sanxenxo. Es propietaria de una parcela de unos 2.000 metros cuadrados en la Ciudad Deportiva. En el año 2004 llegó a un acuerdo con una empresa, Gestibericia Managemet, para la posterior venta de esta superficie. La firma necesita el suelo para ponerlo a disposición del Concello y conseguir así mejores condiciones de edificabilidad en el SU 5. Era uno más de los muchos convenios urbanísticos que en aquel entonces se firmaban.
Y como tantos otros, la crisis y fallos judiciales impidieron que llegasen a desarrollarse. Araceli Padín no llegó a cobrar su finca. Como ella, otros catorce particulares tienen sus propiedades cerradas en una Ciudad Deportiva que no llegó a ejecutarse nunca pero que ahora, su promotor originario, Telmo Martín, quiere retomar.
Y Araceli Padín ve en ello una oportunidad para recuperar su tierra, o el dinero que un día le prometieron que percibiría si la vendía.
Ella sabe poco de urbanismo. Es una conocida mujer de negocios que aplica una lógica aplastante al problema que le afecta. “Eu solo sei que si debo cinco pesos, búscanme debaixo das pedras. Que pasou co que comprou a miña finca? Tragouno a terra? Nalgún sitio estará e terá que responder polo que fixo”.
Pero es que además Araceli no alcanza a entender cómo el Ayuntamiento pudo recibir una finca que “lle entregou quen non era o seu lexítimo propietario”.
El problema comenzó con Encarnación Rivas al frente de la Xerencia de Urbanismo y con Telmo Martín en el Concello. A ambos se dirigió inicialmente Araceli Padín cuando detectó que la cosa no iba bien.
“Encarnación Rivas díxome no seu despacho que non tiña nada de que preocuparme. Que eu iba cobrar todo e que non iba ter ningún problema”. Y Araceli Padín esperó pacientemente. Reconoce que hasta ese momento su relación con Telmo Martín era amigable y en otros acuerdos urbanísticos sobre terrenos de su propiedad había cumplido.
Por eso le dio un tiempo. Hasta que se iniciaron los movimientos de tierra y el cierre. Telmo Martín ya estaba en Pontevedra y en su lugar se encontraba Catalina González. “A primeira vez que fun onde ela e lle conteu a situación botou as mans á cabeza. Eu pregunteille como se atrevía o Concello a aterrar unha parcela que era da miña propiedade. Díxome que non podía ser verdade. Que o Concello xa gastara un mundo de cartos alí e que esto era un desastre”.
La respuesta intranquilizó tanto a Araceli Padín que decidió judicializar el tema, un proceso en el que ha gastado unos cuantos miles de euros pero que no le ha devuelto su tierra. Tiene una sentencia favorable, que obliga a la empresa con la que llegó al acuerdo a abonarle los 150.000 euros pactados por el precio. Pero la empresa desapareció después de entregar la finca de Araceli, y otras muchas, al Concello como zonas de equipamiento deportivo.
Ahora está contenta con que Telmo Martín quiera retomar la construcción de unas instalaciones deportivas con cierta demanda en Sanxenxo. Y es que con el proyecto, tendría que retomar la situación de las parcelas impagadas.
“Eu non roubei nada. Esa terra é miña, polo tanto si queren facer algo alí terán que pagarma”. Araceli Padín es consciente de que no es el Concello quien tendría que abonarle la cantidad que en su día acordó con una empresa, pero también sabe que la solución a su conflicto pasa por la voluntad política de querer resolverlo.
“Senón me poden pagar que me devolvan o terreno, que é meu. O que non vexo loxico é que acepten unha cousa que outros ainda non pagaron”.
Por ello, confía en poder hablar con él antes del 24 de mayo y preguntarle cómo va a enfocar este tema. De paso, también le preguntará por un molino en O Vimbieiro, que en su día cedió al Concello para uso y disfrute de los vecinos, y del que han desaparecido buena parte de las piedras.
Y es que una cosa quiere Araceli Padín que tenga clara Telmo Martín cuando habla de la Ciudad Deportiva. “Alí poderá facer o que queira, pero na miña terra, sen pagala, no. Tereime que poñer alí ainda que sexa nunha tienda de campaña a durmir todas as noites pero non vou deixar que me leven pola cara o que é meu”.

Antecedentes
La situación no es sencilla de resolver. La finca de Araceli Padín, al igual que las del resto de propietarios que están en la misma situación, fueron negociadas por empresas que luego las pusieron a disposición del Concello, al ser suelo clasificado como equipamiento deportivo. Lo hicieron a cambio de un aprovechamiento urbanístico en el SU 5, que nunca llegó a ejecutarse al tumbarse judicialmente su Plan Parcial.
Los terrenos se mantienen, sin embargo, en manos de un “tercero de buena fe” —el Concello—, contra quienes los abogados de los propietarios no pueden  reclamar y que no ha dudado en mantenerse al margen de una operación derivada de un desarrollo urbanístico fallido, en la que los únicos perjudicados han sido los propietarios del suelo.
Cabe recordar que la Ciudad Deportiva está proyectado sobre una bolsa de terrenos de unos 35.000 metros cuadrados, parte de ellos adquiridos por el Concello a través de las cesiones que le correspondían por el SU 5.
Sobre unos 14.000 metros, la empresa que los cedió al Concello solicitó una hipoteca  cercana a los dos millones de euros, que registró antes de formalizar la cesión.
El Concello no comprobó si había cargas sobre el suelo que recibía. De hecho, no fue hasta hace poco más de un año cuando tuvo conocimiento de que estos 14.000 metros cuadrados habían sido embargados por el Sareb, al no haber hecho frente a la hipoteca la promotora que los adquirió.
Dentro de estos 14.000 metros hipotecados se encuentran alrededor de media docena de fincas, de diferentes tamaños, que no fueron pagadas a sus propietarios.

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