
Vecinos de la calle San José llevan seis años a la espera de que el Concello les arregle un bache. El incómodo socavón está justo en la entrada de un portal, y una de las residentes asegura que “cuando llueve y se llena de agua tenemos siempre salpicado”. El agua incluso empapa a los vecinos “cuando nos despistamos”. La mujer se puso en contacto con los concejales delegados que pasaron por Ravella a lo largo de estas dos legislaturas. Asegura que con Lino Mouriño habló hasta en dos ocasiones. “Todo son buenas palabras”, dice.
Pero sin resultado. Su enfado fue a más cuando en los pasados días los operarios acudieron a pintar una parada de autobús escolar “un día después de terminar el colegio” y los pasos de peatones.
El paso en el que está el bache quedó a medio pintar. “Ya es un cachondeo”, se lamenta la vecina, que también reclama más contenedores de basura. “Aumentaron los residentes, pero los contenedores de orgánicos siguen siendo los mismos”. Los que había en San José los trasladaron a Mulatas “y cuando llueve es una odisea llegar a los contenedores”, lamenta la mujer.




















