
La estereotipada estampa de los anticuarios, con anteojos y el pelo cubierto de blanco, se rompe en cuanto aparecen en escena Ángel Moix y Mari Cruz Madrid, organizadores de la Feria de Antigüedades que se llevará a cabo en Fexdega desde hoy mismo y hasta el domingo.
Tres días en los que el recinto de A Maroma se convertirá en un gran desván en el que caben trocitos de todos lo pasados. “Se considera antigüedad a partir a los cien años, pero con 40 ya empieza a estar en consideración”, explica Moix, que reconoce que hoy en día son los jóvenes los que cada vez más llevan la voz cantante en el mundillo.
“Las antigüedades están de moda sin duda. Mezclar moderno con antiguo hace que cada rincón cobre valor en los espacios”, explica Mari Cruz Madrid.
Por ello, en la feria habrá un espacio para lo vintage. Una tendencia que, sin ser puramente antigüedad, irrumpe con fuerza en este tipo de eventos. “Sobre todo entre los jóvenes”, explica Madrid.
Un regalo de Hitler a Franco
Más de 3.500 metros cuadrados, 44 expositores de Francia, Inglaterra, Portugal y un amplio acento gallego (más del cincuenta por ciento) y local. Y sorpresas, muchas sorpresas. Los que se decidan a visitar estos días Fexdega no deben ir con ideas preconcebidas. Ni siquiera los propios organizadores pueden aventurarse a apostar por cuál será el plato fuerte.
“En la última feria que hicimos el producto estrella fue una taza de váter”, explica Moix. La organización tiene casa confirmada la presencia en uno de los stands de la feria de una cámara fotográfica que Hitler le regaló a Franco durante las olimpiadas de 1936. Cartas, monedas, joyas, relojes y, por supuesto, muebles, forman parte de la oferta que se podrá mirar y comprar en A Maroma durante los próximos tres días. “Se admite el regateo pero decente”, señala Moix. “Con cariño” apostilla Madrid.
Todos los expositores cuentan con el sello de la confianza de la organización. “Somos como una familia. No puede venir cualquier particular a vender porque si los compradores necesitan algo nosotros tenemos que localizarlo al momento”, apunta Moix. La presencia de anticuarios en Fexdega también permitirá a los visitantes acudir a tasar e incluso vender aquellos artículos de la herencia familiar y cuyo valor muchas veces se desconoce. “La Feria de Antigüedades nos permite acercar a la comarca algo novedoso y distinto. Hay mucha afición”, asegura el concejal de Promoción Económica, Juan Antonio Pérez Callón, que ya piensa en nuevas ediciones. El evento también tiene su parte solidaria y la Protectora dispone de su propio stand.
La feria abrirá hoy a las 17 horas y el resto de los días por la mañana y por la tarde. La entrada, con un precio de 2 euros, vale para todo el fin de semana.




















