
Kim Kardashian, que engordó más de once kilos desde que anunció su embarazo a principios de año, asegura que no le preocupa su sobrepeso. “Creo que es un poco injusto que me hayan llamado ‘gorda’”, dijo sobre las informaciones que han publicado los medios de comunicación. “Siempre he sido una mujer con curvas y siempre lo he aceptado. Amo mis curvas y mucho más ahora. Tengo toda la vida por delante para ser delgada y perder peso, ahora eso no me preocupa”, añadió.




















