
Boiro cogerá mañana el testigo de A Pobra en la celebración de los actos centrales que cada año programa la Fundación Galega contra o Narcotráfico (FGCN) dentro de su campaña “Panos brancos contra a droga”, y de la que a finales de febrero ya se vivió en la villa boirense un anticipo con la disputa de un torneo interciudades de O Barbanza y O Salnés en las modalidades de fútbol y baloncesto. Tal y como ya ocurrió en el casco urbano pobrense, al mediodía se dará lectura a un manifiesto y seguidamente arrancará una marcha de la Praza de Galicia y discurrirá por las calles céntricas de Boiro. Y habrá diversidad de actividades lúdicas complementarias.
En la mencionada marcha participarán enarbolando la bandera de “Panos brancos contra a droga” representantes de diferentes estamentos sociales, tales como los de carácter institucional, de las asociaciones de personas con diversidad funcional -Ámbar y Amicos-, clubes deportivos -representados por el de taekwondo-, de la iglesia, de los cuerpos y fuerzas de seguridad y ciudadanos en general. Todos ellos serán un grito único en contra de esa lacra que amenaza a las personas y sus familias, en particular, y a la sociedad en su conjunto, en general.
El presidente de la FGCN, Manuel Couceiro, indicó que además de perseguir el propósito de conmemorar el día contra la droga con unos “sencillos actos” para hacer visible el problema existentes con las sustancias estupefacientes y el alcohol. Para ello, dijo que aunque ya se ha avanzado mucho en el objetivo que se persigue, “todavía queda moito por facer”, y que seguirán promoviendo hábitos de vida saludables y ocio alternativo para evitar esos consumos y combatir las drogas en todas sus vertientes. Detalló que el acto cuenta con la implicación de numerosas asociaciones, vecinales, culturales y deportivas del municipio.
El alcalde, Juan José Dieste, acompañado del mencionado Manuel Couceiro y de la concejala Beatriz Deus, centró su discurso en el poder “alineante y esclavizador” de las drogas, precisando que limitan la libertad de las personas y de la sociedad entera, “e que xenera situacións extremas e degradantes nas familias, infelicidade, problemas e violencia”, por lo que se hace necesario erradicarla.






















