
Diálogo. Esa es la base de las demandas de los vecinos de Vilagarcía, pero no la única. Son muchos los problemas “históricos” sin resolver que se acumulan en las agendas de los gobiernos de Ravella y los colectivos esperan ahora un cambio de rumbo.
En ello confían dos de las asociaciones de vecinos más representativas de Vilagarcía, A Xunqueira y Rubiáns, que ya tienen una lista de peticiones preparada el nuevo gobierno.
La primera de ellas y probablemente la más importante, aunque también la más difícil, es una solución definitiva a las inundaciones en Matosinhos. Y es que desde las fatídicas riadas de 2006 Vilagarcía no puso en marcha ningún plan efectivo para poner fin a un problema en el que se acumulan diversos factores que pasan por el mal estado del río pero también de la red de canalizaciones.
“Al alcalde le pedimos que por lo menos mitiguen un poquito el problema limpiando el canal del rúo, ya que entendemos que no es momento aún para grandes obras”, asegura José Bascuas, presidente de la asociación de vecinos de A Xunqueira. Lo cierto es que se trata de una demanda con casi dos décadas de antigüedad y el primer proyecto que se diseñó para arreglar este problema data de 1999. En el último tramo del bipartito PSOE- BNG se llegó a solicitar una subvención a la Diputación para poner en marcha una reforma de la canalización del regato de Santa Mariña, pero no hubo respuesta. El gobierno de Fole, con escasa inversión, tampoco ejecutó esta obra que ahora demanda de nuevo el colectivo, que también pide un lugar para reunirse, una reforma del parque de Matosinhos y, sobre todo, “diálogo”.
Una máxima que también busca Xurxo Abuín, que ve necesario “afrontar unha profunda labor de mantemento do centro sociocultural de Rubiáns” pero también una “reordenación da Praza do Souto, iniciada co goberno de Dolores García pero aínda sen rematar”.
Asimismo, pedirán al nuevo gobierno que corrija una de las últimas decisiones del anterior que, ya en funciones, colocó un parque biosaludable en una zona que Abuín define como “o peor lugar posible”. El presidente de O Souto se muestra confiado en la nueva etapa. “Alberto xenerou esperanza”, señala.






















