
El Boletín Oficial del Estado publicó ayer la resolución dictada el pasado 8 de abril por la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta por la se incoa expediente para la declaración de bien de interés cultural como monumento del Pazo de Quintáns, en Noalla, respondiendo así a la petición formulada por el Concello de Sanxenxo el pasado mes de octubre.
La publicación de este anuncio en el BOE permitirá a la Consellería solicitar el necesario informe de la Comisión Territorial de Patrimonio Histórico de Pontevedra que deberán ser emitidos en el plazo máximo de tres meses.
Se trata de un paso más en la tramitación del expediente que busca la catalogación como Monumento del Pazo de Quintáns ya que esto supone incrementar la protección del inmueble y permitiría al Ejecutivo local acceder a nuevas vías de financiación para la rehabilitación del emblemático Pazo.
Y es que el Gobierno local tiene intención de rehabilitar esta edificación, cuya estructura presenta deficiencias debido a las dificultades que tenían sus antiguos propietarios para atenderlo debidamente y que se han visto incrementadas por la falta de mantenimiento de los últimos años. El Pazo de Quintáns, en Noalla, es una singular edificación que ejemplifica la relación de un edificio relevante con su entorno, tanto en los aspectos de su importancia histórica como en la generalidad de sus valores culturales, en este caso determinantes para configurar la idea propia de un paisaje y territorio de O Salnés.
El Pazo de Quintáns se presenta en su contexto como el lugar de referencia de la antigua jurisdicción de A Lanzada, tierra de vida y comercio desde el siglo VIII antes de Cristo, como evidencian las excavaciones históricas y recientes del yacimiento costero. Se conserva en este pequeño conjunto el Pazo, la capilla, las construcciones auxiliares y el hórreo, además de los espacios verdes: patios, plaza frontal, jardín y huerta amurallada, todos ellos con una configuración adquirida desde finales del siglo XVI como posible evolución de la torre de Casal de Moldes y, en su caso, heredera de su relevancia histórica.
La calidad formal y constructiva de la edificación se extiende a los distintos elementos que la componen, no sólo a la edificación residencial principal, y alcanza su plenitud y singularidad en espacios tan excepcionales como los miradores abiertos en el recinto amurallado de la huerta, el mirador en una zona del jardín barroco o la galería abierta al vendaval, construcción de buena calidad de distintas tipologías de cantería que alcanzan factura singular en el tratamiento de esquinas y remates.
Su condición de privilegiada atalaya destaca en el patín y en dicha galería de 19 vanos y 255 vidrios, que actúan como malla de composición de la perspectiva de la bahía de A Toxa, del Monte Siradella y de la isla de Ons.
Existen valores arquitectónicos y artísticos evidentes en la calidad constructiva de cada parte que compone cada una de sus piezas, o de balconada que, presidida por el escudo de la casa, organiza un ámbito pleno de barroquismo en la conformación de un espacio de respeto ante la parte más antigua del pazo, que se abre a la vía pública, en el que se singulariza la posición de la pequeña capilla oratorio coronada por un crucero para su cornisa abierta hacia su alrededor, con una presencia en la vida tradicional del núcleo hasta su abandono, portadora, por tanto, de valores de carácter etnográfico propios. El Pazo de Quintáns atesora también los valores históricos asociados a uno de los linajes de referencia en la comarca, los Padín.




















