
Tras varios intentos infructuosos de acuerdo, la Cultural de Vilalonga y el propietario de la sede daban ayer por rotas las negociaciones. Los plazos para alcanzar “in extremis” un acercamiento que permitiese al colectivo continuar en el local y al propietario mantener su calidad de arrendador han expirado sin fumata blanca. Más bien todo lo contrario, el dueño de la sede asegura que ya está todo en manos de su abogado y reclamará por vía judicial seis meses de alquiler a la directiva de la Cultural. “Non vou a perder cartos e sentíndoo moito terei que reclamarllos a directiva que é en último caso a responsable”, advierte. Un pago que la directiva estaba dispuesta a asumir de “boa fe”, pero a plazos, con el objetivo de lograr un contrato de alquiler por tres años. Y es que, fuente de la Cultural, inciden en que “sempre se nos dixo que non nos preocuparamos polo alquiler que estos meses se iban adicar á negociación e agora quere cobralos e xa”. Este ha sido uno de los principales escollos de la negociación que finalmente ha roto sin posibilidad de acuerdo. “Eles queren que lle perdone dous meses de alquiler e logo pagar a prazos e iso non pode ser. Deberían ser previsores e ter uns cartos aforrados para imprevistos”, apunta el dueño de la sede de la Cultural.
La previsión que ya maneja la directiva de la Cultural, tal y como se acordó en asamblea, es iniciar los contactos con la concejala de Cultura, Sandra Fernández Agraso, para cerrar los flecos del traslado a un hotel, sin actividad, en la zona. El Concello asumiría el pago del alquiler y también el pago de la factura eléctrica de la Cultural.
La Cultural acordó en asamblea agotar el último cartucho ofreciendo el pago a plazos durante los próximos tres años de los meses en los que estuvieron en el local sin contrato, pero no ha podido ser.




















