
El 2014 fue un año que ya queda escrito con letras de oro en la historia del Club Xuventú Sanxenxo. Ascenso a Tercera y una primera vuelta para enmarcar. Pero la entrada del 2015 lo cambió todo. Desde entonces todo han sido malas noticias. Es como si un largo eclipse lo oscureciese todo y solo queda esperar que la luna deje de nuevo ver la luz del sol. Ocho partidos ha jugado el Sanxenxo en este año 2015 y los ocho se han saldado con derrota. Ni siquiera el colista Bertamiráns, que tiene solo 7 puntos en su casillero, ha encadenado tal número de partidos perdidos de forma consecutiva. Y por ello el partido de este domingo ante el Ribadeo (Municipal de Baltar, 17 horas) no es una final, es más que eso. Es un partido “de enorme importancia”. Así lo califica Ángel Oliveira, entrenador del equipo, y así lo entienden directivos y jugadores. Y es que el colchón de puntos ganado en ese maravilloso 2014 se ha terminado y otra derrota puede conducir al equipo a puestos de descenso (solo tiene un punto de ventaja sobre el Silva y el Laracha). Incluso no sería extraño que la directiva se plantease algunas cosas en el que caso de consumarse la novena derrota seguida, aunque no es esto algo que no preocupa demasiado al entrenador. “Nunca me sentín presionado, estou traballando igual agora que antes. Non me preocupa si ten que chegar algunha decisión, o que me preocupa de verdade é rachar a dinámica e gañar o domingo”.
Y como toda final la aportación del público es vital. Por ello entrenador y club hacen un llamamiento sincero para que los seguidores acudan este domingo al campo con el ánimo de ayudar al equipo a salir de esta situación. “Que a afección nos bote unha man”, pide Oliveira.
Aunque los que tienen que ganar son los jugadores, que en esta situación tan delicada es cuando se tiene que ver su carácter, su personalidad y su nivel, del que Oliveira no duda.




















