
El mal tiempo no dio tregua y, finalmente, no respetó la festividad del patrón de A Illa de Arousa, San Julián. Aún así, los isleños no dejaron que la lluvia impidiese la celebración de la cita y plantaron cara al temporal.
De esta forma, se aguaron los pasacalles de la charanga “Trouserghas” y también la procesión, pero la música y los actos religiosos pudieron continuar a cubierto. La misa solemne fue a mediodía, cantada por el Coro San Xulián, a resguardo de las inclemencias en el interior de la iglesia de la localidad.
No se pudo ver el tradicional ambiente festivo en la vía pública, pero este se trasladó a bares, restaurantes y cafeterías, donde grandes grupos de amigos y familiares volvieron a concentrarse luciendo sus mejores galas.
El negro repitió imperando en los trajes de ellos, mientras ellas mostraron una más amplia variedad de vestidos, lo que volvió a convertir la festividad en una suerte de pasarela, solo comparable a la que se vive en la noche de fin de año.
Se cumplió así una de las tradiciones de la festividad del patrón, cuya lista siguió con grandes grupos de familiares y amigos reunidos alrededor de una mesa, tanto en casas particulares como en restaurantes, y con una maratoniana jornada de celebración que se extendía más allá de la madrugada en muchos casos.
Antes, para el arranque de la noche, la comisión de fiestas de A Illa programó una verbena con la actuación de dos orquestas, Capitol y D’Moda, en el recinto de la lonja.
La localidad insular prolonga así un día más las celebraciones navideñas, mientras en el resto de la comarca intentaba regresarse ayer a la normalidad tras las fiestas, con la vuelta al colegio de los más pequeños, las rebajas para quienes se quedaron con hambre de regalos y los cambios de aquellos en los que los Reyes Magos no acertaron.
Hoy será día de recuperarse de tanta fiesta en la villa isleña, en el que se conoce popularmente dentro de la tradición como el “día do can”.




















