
El paso del tiempo deja huellas. Alguna de ellas se podía apreciar ayer en los alcaldes que durante los últimos cincuenta años han hecho posible que la Festa do Marisco celebrase este año su 50 aniversario. A alguno, incluso le impidió estar presente en un acto que quiso rendir un reconomiento institucional a un trabajo, impulsado por infinidad de personas anónimas, que ha permitido a O Grove ser hoy un destino turístico consolidado e indiscutible.
Y aunque este no fue el objetivo con el que nació la Festa, finalmente ha contribuido de forma decisiva a poner a O Grove en el mapa internacional. Así lo reconocía ayer José Manuel Mourelos, en nombre de todos los alcaldes locales presentes. “O Grove non existía no mapa turístico español. Só se coñecía A Toxa”.
En su intervención Mourelos hizo una obligada referencia al panorama político de O Grove, legislatura tras legislatura, y que también tuvo su repercusión en la Festa. “A competencia política provocou que cada mandato se mellorase o anterior”. Y fue este reto permanente, todavía vigente, lo que a su juicio contribuyó a engrandecer el evento.
Miguel Pérez quiso este año, coincidiendo con las bodas de oro del festejo, renococer en primer lugar la iniciativa del primer alcalde que puso en marcha esta fiesta, Santiago Búa —ya fallecido y que estuvo representado por su hijo, Juan Búa— y de todos los que le precedieron. “E na figura dos alcaldes quero amosar o noso agradecemento máis sincero a todas as personas que participaron e se esforzaron no desenvolvemento desta Festa”.
Y es que Pérez calificó la del Marisco como “a nai das festas gastronómicas. Non por lonxeva, senón porque é a que máis traballa e conta co maior apoio popular. E ademáis cumpriu cos seus obxetivos”.
Fue a Marta Domínguez, edil de Comercio, a quien le tocó echar la vista atrás y evocar los humildes orígenes de una fiesta que no nació con vocación turística, sino de promoción de los productos del mar. "A todo o que se acercaba se lle regalaba unha bolsiña cunha nécora e uns mexillóns". Se trata de dar a conocer el marismo.
Durante el acto de ayer, al que acudió una nutrida representación de la Corporación municipal, la edil fue enumerando cada una de las aportaciones —las más destacadas— de los 12 alcaldes que gobernaron en O Grove durante las últimas cinco décadas.
La inauguración del monumento a la Familia Mariscadora; el Festival da Canción, la I Festa do Mexillón (en 1978), el hermanamiento con localidades portuguesas fueron alguno de los hechos destacados, junto con la promoción exterior de la fiesta, que comenzó con la década de los 80. El Congreso Nacional de Acuicultura (1985) y la creación del Simposium de Escultura, posteriormente, y la aparición de las primeras carpas dieron paso a una Fiesta obligada a superarse año a año. n




















