
La noche desapacible, meteorológicamente hablando, que se registró en O Barbanza en la primera madrugada del año, además de las vigilancia policial, evitaron la proliferación de botellones y, consecuentemente, la generación de decenas de toneladas de basura, que suele prevalecer en estas fechas. En Riveira, los empleados de la concesionaria del servicio de limpieza y recogida de basura en Riveira iniciaron en torno a las siete de la mañana un servicio especial para retirar de la vía pública los residuos producidos por los participantes en las celebraciones de Año Nuevo. De la carpa municipal retiraron unos 110 kilos, pero tan solo de confeti, que había desperdigados por el interior de esa estructura, y que tras amontonarlos, recogerlos e introducirlos en los tres contenedores que se depositaran para que la gente los depositase allí, pero curiosamente estaban completamente vacíos. La zona de la Rúa Manzanares y sus proximidades en el barrio de Bandaorrío fue la que presentaba un peor aspecto debido a los 800 kilos de desperdicios que la inundaban. Cerca de los edificios de Hacienda y Pesca se recogió un contenedor con 200 kilos de restos de botellón.






















