
Varios de los afectados por las participaciones preferentes y subordinadas pasaron una noche de Fin de Año y las primeras horas del 2013 de una manera que jamás hubieran esperado ni deseado. Tal y como ya prometieron el pasado miércoles en el momento de iniciar el encierro como medida de protesta para recuperar sus ahorros, tomarían las doce uvas de la suerte en el salón de plenos, donde tienen intención de seguir mientras no logren su objetivo. Aprovecharon el momento para brindar por una pronta resolución de su situación y, tal y como anunció este periódico, invitaron a otros vecinos a sumarse a esta iniciativa para pasar juntos el cambio de año. La respuesta estuvo bastante lejos de lo esperado, pues tan sólo acudieron algunos familiares, que compartieron ese momento con los suyos en la Praza de Galicia mientras sonaban a través de la radio tanto los cuartos como las 12 campanadas, mientras que otros lo hacían en el propio lugar del encierro. “Esto non é máis que unha mostra da pouca solidaridade da xente”, indicó uno de los encerrados durante la madrugada del martes.
Este mismo afectado por esos productos tóxicos financieros precisó que, después de una semana encerrados, los ánimos están bien, y esperan mantenerlos así durante el tiempo que sea necesario, aunque demandan que se ponga fin a la “sinrazón de non devolvernos os cartos que nos roubaron”. Mientras tanto, pasan las horas entretenidos con juegos de mesa, haciendo crucigramas y leyendo. Pero, si no reciben buenas noticias, no descartan que una vez concluyan estas fechas, posiblemente después del 6 de enero, pondrán en marcha alguna propuesta a través de la que implicar a la sociedad, aunque esperan que con más éxito que en la noche de Fin de Año. “Cremos que todo vai seguir igual ou peor, pois o único que nos chegan son malas noticias ou peores”, puntualizó un afectado. Lo que recriminaron fue que mientras ellos están dejando la vida por recuperar lo que es suyo, otros afectados por las preferentes “están á sopa boba”.




















